A veces las cosas se complican. Sí. O digamos que a veces las cosas no acaban de ser lo que uno esperaba. Pero eso no es malo, ¿o sí? Hoy me han dicho algo que no quería haber oído, preferiría haber oído otra cosa. Finalmente lo que puede verse como una mala noticia se confirma. La vida se atrasa o queda suspendida en la cuerda floja. ¿Realmente existió alguna vez aquella vida? Quizá no era más que un sueño, una esperanza creada de las ilusiones de una posibilidad imaginada. Quizá la posibilidad fue tomando cuerpo, alimentándose de pequeñas señales mal interpretadas. Quizá se debería haber guardado en el cuarto de la imaginación, haber quedado en una simple posibilidad.
El tiempo ha pasado. Hoy me han contado que habrá más capítulos, que el final de temporada se retrasa. Lo que no pueden asegurarme es que haya una segunda temporada. “No hay dinero para continuar con esto, chico” me han dicho con otras palabras. Y yo lo sé, lo imaginaba desde el primer episodio piloto, pero cuesta tan poco imaginar y tener ilusión…
Sigo pensando que quizá las cosas cambien, que de pronto vendrá un promotor y salvará la serie. Pero hay que empezar a pensar que seguramente eso no ocurrirá y que lo mejor es ir mirando el panorama para ver si encuentro otra buena serie con la que involucrarme e ilusionarme.
La moraleja es que por mucho que nos esforcemos a veces hay cosas que están por encima de uno, y ahí es cuando nos tenemos que aguantar y seguir para delante en otra dirección.
“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”.
Martin Luther King