No os llegáis a imaginar lo que odio los lunes. Joder, después del fin de semana despertar y tener que ir trabajar, regresar a las obligaciones y a los marrones... que asco. Con lo bien que he estado este fin de semana, despertándome a una hora sana y tomándome mi tiempo para levantarme y desayunar... entre semana ni siquiera desayuno!
El sábado fui al museo de La Pedrera. Resulta que ese día fue "la nit dels museus" y unos 40 museos de Barcelona eran gratuitos, de 19 a 1 de la madrugada. Pero como os debéis imaginar no es oro todo lo que reluce. No sé qué pasa en este país que cuando se menciona la palabra "gratis" la gente se vuelve loca y no quiere perderse su porción. La cola para entrar al museo (a ese y a los demás importantes) daba la vuelta a la manzana. Estuve haciendo cola una hora y tres cuartos, como en un parque de atracciones. Y todo mientras llovía (suerte que llevaba paraguas). Encima con la lluvia estuvieron a punto de cerrar la terraza del edificio, que es el mayor aliciente de la visita. Aunque como digo, finalmente no se cerró y pude visitarlo.
Cuando salí mi intención era ir al museo Egipcio de Bcn, pero de ilusión también se vive, porque eran casi las diez de la noche y la cola de este otro museo todavía era más larga, además de que la lluvia se había convertido en torrencial. En fin, que finalmente descarté la opción del museo y hasta la opción de cenar por ahí. Paré en un chino de camino a casa (porque extrañamente los 3 números de chino que tenía no eran atendidos por nadie...) y cogí de cenar. Cené viendo friends y ale, a dormir.
El domingo se presentaba tranquilo y normal. Pero al final tuve la oportunidad de ir al teatro a ver una psicodélica y onírica obra llamada "La avería". Teatro de origen madrileño que aterrizó en la ciudad condal por espacio de un escaso mes. La obra me removió las entrañas. Un joven jefe de ventas de un producto famoso al cual se le avería al coche en un pueblucho perdido. Acaba hospedándose en una casa regentada por un antiguo juez del tribunal supremo. El invitado acompaña al señor de la casa junto a los amigos de este (un fiscal, un abogado defensor, un tabernero y una "cocinera", todos ellos jubilados). La cosa empieza a volverse extraña (si es que no lo era desde el principio...) cuando el grupo de viejos le propone un juego al invitado. Interpretar un juicio falso en el que cada uno tiene su papel y él es el acusado. Todo empieza a trastornar cuando el juego se basa en un crimen real que el invitado dice no haber cometido.
La obra me hizo reflexionar sobre el hacerse viejo, sobre la moralidad y los valores en el trabajo y sobre la capacidad del ser humano de creer aquello que le dicen, de autoconvencerse de algo. Muy buena la obra, la recomendaría pero ayer era la última función.
Hoy la mañana ha sido dura. Sin sistema informático en el trabajo, ocupándome de líos e historias urgentes y viendo como el trabajo que necesitaba del SI se iba acumulando encima de mi mesa con una sonrisa maléfica. He vuelto a casa y entre una cosa y otra el tiempo ya se me ha ido. Ahora ya es tarde para una siesta y la verdad es que tampoco me apetece, aunque la necesito. En unas horas máster, hasta las diez de la noche... que ganas de acabar.
Voy a ver si disfruto un poco de la vida... lo dudo.