martes, 10 de mayo de 2011

Acabo de terminar de ver el último episodio de la tercera temporada de True Blood. Se trata del último episodio que hay disponible, puesto que la cuarta temporada todavía no se ha estrenado (su estreno está previsto para el 26 de Junio).

Pues bien, si algo le tengo que reprochar a esta gran serie son sus “season finale” o episodios de final de temporada. Son una mierda. Por mi parte reconocer que en las otras dos temporadas no me he dado cuenta porque tal cual terminaba de ver el último episodios me inyectaba el primero de la siguiente temporada. Pero me he dado cuenta de que el final de temporada es como un final de capítulo más, no hay una gran reflexión ni un gran giro, ni nada por el estilo.

Al “malo” de la temporada se lo follan en los 20 primeros minutos, y el resto es como siempre. Varios frentes argumentales quedan abiertos y nada se resuelve en sí. Al revés, todo se complica un poco más.

Que alguien le diga a los guionistas de la serie que así no se terminan las temporadas. La temporada debe resolver la mayoría de las situaciones críticas que se han ido produciendo a lo largo de los capítulos, y tímidamente deben asomar nuevos retos y complicaciones. Pero no, aquí no resuelven nada, y de eso me quejo.

Ahora sólo queda esperar al 26 de junio, ver el episodio en inglés (con el evidente choque) y después esperar como una zorra a que salgan semanalmente (si es que no hay eventos deportivos, parones, etc.) para ir perdiendo el hilo de lo que va pasando. Es eso u olvidarse de la serie en una buena temporada, como he hecho con Dexter. Ahora si quiero ver Dexter puedo ver la quinta temporada entera, sin tener que esperar…

Quizá haga lo mismo. Total, tampoco hablo con  nadie que la vea semanalmente y me pueda poner los colmillos largos.

Conclusión: debería ser guionista.

"True Blood: Todo el sabor, sin mordiscos"


Comentarios (0)  Autor Asturel

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