La semana pasada, tras usar el instalador Ninite en el ordenador de sobremesa de casa me di cuenta de una gran funcionalidad que de primeras me había pasado desapercibida. Y es que que una vez hemos descargado ese ligero .exe que es como una lista de las aplicaciones que queremos que se nos instalen automáticamente podemos conservarlo para volverlo a ejecutar periódicamente.
Con esto lo que conseguimos es tener nuestras aplicaciones actualizadas sin instalaciones innecesarias y sin preocuparnos de qué nuevas versiones han salido. El mismo programa de instalación ya omite las instalaciones de los programas que estén al día y continua sólo con la instalación de aquellos que realmente han sido actualizados.
Como veis, un nuevo motivo para utilizar este potentísimo recurso que espero que poco a poco vaya incluyendo más opciones de freeware, aunque de momento ya cumple con prácticamente todas mis necesidades.