viernes, 30 de enero de 2009
14 de Enero de 2018, Algún pueblo cercano a la Antártida.
Esta tarde he llegado al pueblo. No sabía que se podía experimentar tanto frío. Es como si no tuviera pies... Me he encontrado con McFly, el piloto, y con el geólogo. Dicen que el tiempo no es nada favorable para llevarnos a la estación, de momento tendremos que quedarnos aquí, al menos hasta mañana.

Finalmente me he decidido a venir yo mismo a la base, llevaba varios días tratando a un paciente (el geólogo de la estación) vía video-conferencia. El y la doctora Williams habían salido a inspeccionar el epicentro de un fuerte seísmo que había habido en la zona, cuando el "oruga" que llevaban se averió. Se partió una de las cadenas del vehículo seccionando el brazo del científico. La doctora le asistió como pudo y lo llevó de regreso a la estación. Debido a la gravedad del accidente contactaron conmigo y mi equipo, el cual hicimos el seguimiento del paciente. He de decir que la recuperación del mismo es bastante sorprendente, casi un milagro médico me atrevería a decir. Ya que vistas las radiografías del brazo accidentado cualquier experto como yo diría que la recuperación de la funcionalidad de ese brazo es imposible. En cualquier caso, ese no es el motivo que me ha traído aquí, ya que por muy inverosímil que parezca la recuperación del geólogo, lo que ocurre es que la doctora comenzó a encontrarse mal, llegando a desmayarse y a perder el sentido. Es muy extraño, en esas condiciones climáticas es difícil que pueda haberse contagiado de algo, lo cual parece lo más probable dados los síntomas que presenta. He dejado a mi equipo asesorando a la base vía video-conferencia, y yo he sido enviado a la estación, dado que se han quedado sin médico.
Esta noche repasaré el informe de la doctora, en busca de alguna pista que me pueda explicar qué es lo que le pasa.
Mañana hemos quedado en la cafetería para desayunar algo antes de marcharnos en helicóptero hacia la estación. McFly nos llevará, y conmigo también vendrá el Dr. Harrison, que reemplazará al geólogo que sufrió el accidente en la base.

15 de Enero de 2018, Algún pueblo cercano a la Antártida
El cielo está encapotado, pero no hace ni pizca de viento. Supongo que las condiciones son buenas para que salgamos en helicóptero. Sólo de pensar el frío que hará ahí fuera... Voy a vestirme. Escribiré desde la estación.

15 de Enero de 2018, Estación científica en la Antártida
Tan pronto como hemos abandonado el pueblo un escalofrío me ha recorrido la espalda, como si fuera un error ir a ese lugar... El viaje ha sido muy tranquilo, sin ninguna corriente de aire ni turbulencias. Es un alivio, porque es la primera vez que monto en helicóptero, y si los aviones ya no me gustan... Tan pronto como hemos aterrizo a comenzado a girarse el tiempo. Se ha levantado una tormenta como de la nada, impidiéndonos ver apenas a 10 metros alrededor del helicóptero. En el helipuerto nos estaba esperando uno de los científicos de la base con un vehículo oruga. Hace unos diez minutos que he estado con la paciente, al parecer durante mi viaje hasta aquí, desde Estados Unidos, ha ido empeorando rápidamente hasta caer en coma. El geólogo se ha ido a conocer a los demás científicos y a ver cómo es la estación. Yo mientras me he quedado con ella, con la doctora. Entró en coma hace dos días. La exploración ha revelado que se haya en un coma de puntuación 3 en la escala de Glasgow, lo cual supone la peor de las situaciones en las que la paciente no responde en absoluto ni a estímulos verbales, ni respuesta motora ni volitiva. Tras unos minutos de estar vigilando la evolución de la paciente me he percatado de que tenía un cardenal en la zona del brazo de donde había extraído una muestra de sangre.
En poco minutos la trombosis ha comenzado a extenderse por lo que he tenido que actuar de emergencia para que no perdiera el brazo. He procedido a comprobar la presión sanguínea la cual estaba por las nubes, como si el cuerpo fuera a reventar. Dios mío, se que no es el procedimiento más ortodoxo pero he hecho un sangrado a la paciente poniéndole una vía para extraer el exceso de sangre... rápidamente he extraído un litro, pienso que si la hubiera pinchado con un punzón la sangre hubiera salido a chorro... Todo esto es sumamente extraño, en la facultad aprendí que una persona que pierde más de un litro de sangre está casi prácticamente al borde de la muerte... y a la paciente le he sacado casi dos... y eso antes de irme de la enfermería, en estos momentos supongo que seguirá drenando sangre. No logro alcanzar a comprender que clase de virus puede provocar esta aberrante multiplicación sanguínea...

He dicho a uno de los científicos que reúna a todo el personal en el comedor, tengo que explicar el estado de la paciente y proponer que avisemos al CDC (Centro para el control de enfermedades) para que nos orienten sobre como proceder... quizá tengamos que establecer la cuarentena en todo el complejo.
Más tarde continuaré escribiendo, ahora voy a ver que hacemos...


Comentarios (0)  Autor asturel  | Enviar
Comentarios