
Tenía que pasar tarde o temprano. A solamente unas 3 semanas de que me den el nuevo coche mi viejo Rover parece no haber podido más. Desde hace meses tiene una enfermedad terminal que le hace perder de manera misteriosa el líquido refrigerante. Lo he ido soportando llenando cada dos por tres el deposito de refrigerante y vigilando que no se caliente.
Pero ayer, cuando fuí a buscar a sara a la universidad la cosa empeoró drásticamente. Acababa de llenarlo de refrigerante antes de salir. Y al llegar al velódromo (menos de 20km) la temperatura empezó a subir. Tuve suerte porque no tenía coches detrás y porque en ese momento ya estaba buscando aparcamiento porque había llegado a mi destino. Total, que la temperatura subió de golpe hasta el límite y el motor se paró, literalmente. Me encontré bajando una cuesta simplemente por inercia. Llegué hasta una recta por detrás del velódromo y decidí dejarlo a la salida de una rampa de servicio que nunca he visto utilizar. Volví a encender el coche unos segundo para recorrer esos agónicos metros. Lo logré, justo antes de que el motor se volviera a apagar.
Me vi en serios apuros... el coche parecía que no sobreviviría al regreso a casa. Hable con mi padre y me propuso esperar una hora a que se enfriara el motor. Bajó Sara de la uni y esperamos juntos. Tras mucho pensar decidí intentarlo. El problema es que si me dejaba tirado en la ronda ahí no hay arcén y crearía un colapso importante. En cualquier caso, volví a llenar el coche de refrigerante (desde hace meses siempre llevo una garrafa en el maletero) y me puse en camino.
Toda la ronda el coche se comportó. Conducí con marchas largas, procurando ir a 2k revoluciones, sin llegar a las 3k en los cambios y sin pasar de 80km/h. Llegué a la B-20, la cosa iba bien. Cuando salí de la autopista la temperatura empezó a subir y a oscilar. Todo el camino el coche empezó a soltar un olor desagradable como de refrigerante quemado o de algo que no reconozco. El caso es que logré llegar a casa. Tras aparcar apagué el motor y abrí el capó. Mire en la zona dónde va el refrigerante, del tapón salí vapor, lo que indicaba que no cerraba hermeticamente. Algo ha fallado completamente de unos meses a ahora. El coche está en las últimas y hasta que no tenga el nuevo no lo voy a mover. Creo que el último día que lo cogeré será cuando vaya al concesionario de la ford a buscar el nuevo.
Echaré de menos este coche, han sido casi cuatro años con él, y ha sido mi primer coche.
Descanse en Paz, Señor Rover.