lunes, 19 de mayo de 2008
Marcos López nació en Madrid, en una familia con recursos, a finales de los años 40. Tuvo una infancia tranquila, salpicada de las típicas gamberradas de adolescente rebelde. Cuando creció estudió la carrera de periodismo en la universidad complutense de Madrid, alentado por adquirir el conocimiento y las formas de un investigador de la información. Cualquier cosa le parecía interesante y llena de misterio, tanto que no dejaba de encontrarle el lado oculto a todo. Pasó el tiempo que duraron sus estudios devorando obras sobre ocultismo, lo cual no le dio mucha credibilidad ni fama a sus trabajos. La familia lo aceptó mal, su padre se empeñaba en quitarle esas cosas de la cabeza. Incluso dedicó su proyecto de final de carrera a la investigación de sociedades ocultas. Una pérdida de tiempo a ojos de muchos.

Cuando se licenció entró de becario en una revista de investigación paranomal. Al cabo del tiempo entró en plantilla como periodista y se dedicó a realizar diversos reportajes sobre casas encantadas. El trabajo le iba bien y sus jefes pronto se dieron cuenta de su potencial así que lo mandaron a la editorial original de la revista, en Washington. Allí no tardó en adaptarse y retomar su trabajo de investigación, en este caso sobre vampiros, un tema muy consumido en Estados Unidos por aquella época.

Fue a partir de aquel trabajo que su vida comenzó a cambiar, había mucha información sobre vampiros, pero muy poca era verosímil. Comenzó a obsesionarse por el tema, por investigar todo lo que podía y comenzó a encontrar extensa ramificaciones en el sistema, comenzó a encontrar la sombra de los vampiros en todas las cosas que conformaban la sociedad. Durante sus investigaciones estableció amistad con un filántropo llamado Howard Bernstein, el cual era un hombre rico que poseía una gran colección de obras artísticas relacionadas con el vampirismo, así mismo, parecía tener un gran interés (como él) en esa clase de temas.

El señor Bernstein se interesaba mucho por el trabajo de Marcos y le facilitaba toda la ayuda que él podía otorgarle. Pasó algún tiempo hasta que no comenzó a sospechar algo, el hecho de que siempre se reunieran cuando el sol ya no estaba en el aire es algo en lo que nunca había caído, siempre justificaba los horarios por cuestiones de trabajo del filántropo. Hasta que finalmente supo toda la verdad. Howard era un vampiro, uno de carne y hueso, de los de verdad. Eso trastocó profundamente a Marcos, aunque le intrigó y atrajo de igual modo.
Tenía serias dudas sobre qué hacer… ¿desaparecer? ¿intentar destruirlo? ¿llamar a la policía? ¡Por Dios, no! Estaba claro que esta era una oportunidad única, cabía la posibilidad que el se convirtiera en vampiro y pudiera gozar de la vida eterna, de seguir investigando más allá de lo humanamente posible. Pero… ¿y si Howard reaccionaba mal? Podría incluso matarle si se enteraba de que sabía su secreto…

Una noche, empujado por la obsesión y el estrés de saber ese secreto y de no encontrar una salida, acabó por confesarle a Bernstein que lo sabía todo. Éste, por suerte para Marcos, reaccionó de maravilla, estrechando aún más la relación con el periodista. Pasó algún tiempo, pero finalmente Howard accedió al deseo de Marcos y lo convirtió en Vampiro.

Marcos pasó unos años junto a Howard, aprendiendo de él muchas cosas sobre su nueva condición de no-muerto, introduciéndose en la nueva sociedad vampírica. Tras ese tiempo, su sire decidió enviarlo a Cleveland a realizar unos asuntos, los cuales le condujeron posteriormente a Detroit.

Llegó a la ciudad el 2 de marzo de 1980, dónde a lo largo de dos meses estuvo intentando que la situación de la alianza del Movimiento Cartiano, diezmado en Detroit, volviera a restablecerse, evitando que perdiera el control de la zona del cementerio. Sus pasos le llevaron a múltiples situaciones peligrosas, entre ellas el ataque del degenerado y horrendo Burakumin en las profundidades de la mina de Grass Lake. O a la cripta de la familia Broun en busca de un poderoso y antiguo libro, dónde se hallaba la terrible y enigmática criatura conocida como "El Ángel", cuyo cuerpo emanaba una mortífera radiación capaz de matar a un vástago en pocos segundos.

El 15 de mayo de 1980, después de una larga tormenta que sumió en el caos a la ciudad y de que una extraña enfermedad se apoderara de los incautos que permanecían en ella, Marcos y el resto de sus compañeros intentaron reponerse e investigar lo sucedido. Pero el trágico destino le llevo hasta los brazos de la loca y sanguinaria Madam Red, quién subyugada por la sed de sangre comenzó a destrozar a todos los vampiros que se pusieron a su alcance. Durante la huida al cementerio, intentando enfrentar a los dos grandes monstruos. Marcos recibió un poderoso zarpazo de la bruja. La delicada situación del vampiro, tras haberse enfrentado el día anterior al "Ángel", por lo que su piel estaba llena de ampollas y de llagas profundas, hizo que no pudiera soportar el golpe, el cual lo envió irremediablemente a la muerte definitiva, destruyéndole.

Así acabó la corta existencia vampírica del personaje. Bernstein, su sire, no tardará en recibir la noticia desde su refugio en Washington. Pero la vida sigue, y los problemas en Detroit no han terminado. ¿Cómo terminará la historia? Yo de momento tengo que encarnar a otro personaje: un enigmático y frío extranjero de origen Alemán llamado Hahn Keppler.

Comentarios (0)  Autor Asturel

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