El domingo llegó a mí este relato de Lovecraft, por medio de mi buen amigo Gorre. Una novela corta que vio la luz en 1931. Ese mismo domingo, cerca de setenta y siete años después de que aquellos delgados y cargados de misticismo dedos lo parieran, comencé a sumergirme en la atormentadora historia de la Sombra sobre Innsmouth.
De lectura rápida y cómoda, mis ojos devoraban rápidamente cada palabra recreando la historia en ese lienzo en blanco que muchas veces hace de imaginación. La historia nos traslada hasta una población pesquera, sitiada por marismas, cuyas gentes tienen lo que el protagonista no tarda en bautizar como “la pinta de Innsmouth”.
Momentos de incomodidad, de verdadera repugnancia mental y de terror al más puro estilo clásico (nada de miembros cercenados y litros de sangre). Para dar con un final que lo trastoca todo y que nos advierte de los peligros de llevar las investigaciones demasiado lejos.
Sí, señor, el más puro estilo Lovecraftiano, que a cada relato que leo más me doy cuenta de lo grandiosamente plasmado que queda en el juego de rol de la Llamada de Cthulhu. Cómo dirían algunos: “
¡Iä! ¡Iä! ¡Cthulhu fhtagn!.
La única pega de la lectura fue la abrumadora cantidad de descripción de calles durante la huída del pueblo… me pareció demasiada cuadrada… es lo único que le quitaría al libro.
Ya sabéis, es una lectura cortita y merece la pena si os interesa el terror. Otra lectura excepcional para mí fue “La cosa en el Umbral”