sábado, 12 de enero de 2008
El aburrimiento me puede, no se qué hacer para pasar el rato. Pensaba que sí, que para mí no existían las horas vacías ni el tiempo perdido, pero ahora veo que me equivocaba. No se con que llenar este tiempo, hoy ya he visto dos películas y no tengo ninguna gana de ver una tercera. Hace escasos segundos he cogido un libro de la estantería, uno que tenía comenzado de hacía meses. La verdad es que cuando lo he tenido entre mis manos me han venido ganas de leer, así que he puesto algo de música de fondo -ya sabes a qué música me refiero- y después he abierto sus páginas justo dónde el hermoso punto de libro de Victoria Francés, con su seductora vampiro rodeada de rosas rojas casi marchitas, me marcaba. Te lo prometo, he leído unas escasas ocho palabras, no he podido más. Después de hacerlo me he visto en la necesidad de escribir estas líneas, de rellenar un espacio en blanco con algo de mi puño y letra.

En menos de dos horas estaré en mi coche. Me dirigiré a casa de un conocido amigo, dónde cenaré y me prepararé para despedir el año, para volver a comer las uvas –o lo que quiera que pueda comer en su casa- y para distraerme por fin saliendo de estos muros de hormigón que ahora mismo me tienen encerrado.

Salir a la calle, simplemente a dar una vuelta. Esa podría ser una grandísima idea, de no ser por el pensamiento de: “¿qué hago una vez salga a la calle? ¿A dónde voy?”. Se que ya lo he pensado antes, ya he sentido ese impulso en otro momento, pero nuevamente ha sido retirado de mi cabeza bajo el mismo pretexto.

Pero… ¿y si encuentro un sentido a salir a dar esa vuelta? Sí, además se me ocurre uno interesante, podría ir simplemente al supermercado que hay en “el Turó”, allí podría comprar algo para llevarlo a la cena de esta noche y no presentarme con una miserables manos vacías… Sí, decidido, voy a vestirme ahora mismo.

Voy a distraerme un rato.
Comentarios (0)  Autor Asturel

Comentarios