lunes, 29 de octubre de 2007
"Era de noche, la falta de luz parecía aún más acusada en aquella zona del descampado. Los pocos coches que quedaban aparcados en el lugar se veían fantasmagóricos, desérticos, amenazantes rincones de los que podía surgir cualquier desalmado con sed de sangre.
Asturel caminaba con paso decidido, escuchando el crujir de la tierra bajo sus pies. Oteando el horizonte... cada sombra, cada resquicio, desconfiando.
Delante suyo caminaba una joven de figura agradable, de cabellos largos y andar voluptuoso. Ambos tomaron el mismo camino un rato, pero antes de llegar al final del aparcamiento la chica giró a la derecha, y prosiguió por otro lugar. Adentrándose en la oscuridad. Sola, sin ninguna otra compañía que su respiración o sus pasos... Asturel, la miró unos instantes... después volvió la mirada al frente y prosiguió su viaje de regreso al coche"


Así es… la muchacha se dirigió tranquilamente hacia la desconocida oscuridad, hacia el confiado camino que tantas veces había hecho en el pasado; y, seguramente, nada le ocurrió.

Muchas veces ocurre, cuando vemos una película de terror, que nos jactamos de los protagonistas, o mejor dicho de los secundarios, que mueren a porrillo y normalmente de forma estúpida. Lo hacemos sin preguntarnos por qué se habían decidido a salir solos al bosque, por qué se les ocurría pasar el callejón oscuro, o por qué bajar al frío y húmedo sótano.

La respuesta es sencilla, hicieron todas esas cosas porque era lo más normal del mundo. Porque nadie espera que de la oscuridad surgirá una figura horrible que nos hundirá un cuchillo en el pecho. Nadie espera morir cuando el día a sido corriente, cuando te has dormido y has llegado tarde, cuando has perdido el tren o cuando el jefe te ha echado la bronca. Nada hace suponer que el día no será ordinario, que el día no terminará como tantos otros. Y ese es el contexto con el que uno ha de ver las muertes en las películas de terror. Es muy fácil decir qué hubieras hecho tu en esa situación, cómo hubieras podido sobrevivir o incluso matar al asesino… pero la realidad es distinta, la realidad es que la chica que se introdujo en la oscuridad en busca de su coche no podía saber si había algo allí esperándola, algo horrible que en el mejor de los casos la dejaría con un trauma de por vida. Uno simplemente va por ahí sin plantearse lo que puede ocurrir, y cuando ocurre pasa lo que mismo que en las pelis. Uno chilla, llora, patalea y huye despavorido. Lo más probable es que se comentan las mismas estupideces que cometen los personajes de las películas de terror, lo más probable es que finalmente uno acabe muerto.

Es bonito ver esas películas y pensar en cómo uno actuaría para salir airoso de la situación, pero la verdad es que si uno reflexiona seguramente también se verá en una bolsa de plástico negro.
Comentarios (0)  Autor Asturel

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