S?bado, 25 de noviembre de 2006
Marty aparc? la bici en el porche y entr? a la casa. Fue hasta la cocina y dej? la comida que hab?a comprado sobre la mesa. Se llev? con ?l las otras cosas al piso de arriba y las fue dejando en sus correspondientes sitios. Dej? el dinero que le hab?a sobrado dentro de la caja y se dirigi? hasta la estanter?a para coger alg?n libro interesante. Los tomos que ?l y Hellen hab?a tra?do de su piso estaban colocados de manera ordenada en los estantes. El chico paso el dedo por los lomos, indeciso, tratando de decidirse...
-El hechizo de los idiomas ?se dijo a s? mismo finalmente-, es lo primero que tengo que aprender si quiero hacer algo...

Cogi? el libro correspondiente y se lo llev? con ?l al piso de abajo. Lo dej? encima de la mesa del comedor y volvi? a la cocina, d?nde comenz? a prepararse algo de comer.
No tardo mucho, y despu?s se puso a comer con af?n. Durante la comida dud? sobre si ponerse a leer ah? mismo, pero decidi? que mejor no por si acaso manchaba el viejo y valioso tomo con cualquier resto de comida. Al terminar, llev? los platos a la cocina y los puso en agua.
Regres? al comedor y se puso a leer el libro en el sof?. Estaba en un castellano un tanto dif?cil de seguir, antiguo. Cuando llevaba un par de p?ginas sus ojos empezaban a cerrarse. No sab?a si era por efecto de la comida, por el hecho de estar haciendo la digesti?n ya que gran parte de su sangre estaba ahora en el est?mago y se sent?a bastante aturdido. Finalmente no pudo remediarlo y se qued? dormido.

Despert? en la habitaci?n, en la que hac?a unas horas se hab?a mudado. Se levant? de la cama y fue hasta el escritorio, los libros de bachillerato segu?an ah? encima, con el de qu?mica encima del resto.
-Mierda, ma?ana tengo un examen ?pens?- y casi no he podido estudiar... ?qu? voy a hacer? No puedo volver a suspender. Papa me matar? si lo hago.
Llevaba puesto el pijama, uno de color azul claro. Fue hasta el armario y comenz? a cambiarse.
-?Joseph, vas a llegar tarde ?se oy? una voz de mujer procedente del piso de abajo-, baja a desayunar!
-Ya voy mam? ?chill? el chico.
Abri? la puerta del cuarto y todo estaba oscuro. No se ve?a nada en absoluto.
-?Qu? demonios...? ?se pregunt?.
Volvi? a entrar en el cuarto y mir? por la ventana. Tierra. No ve?a nada m?s, era como si la casa hubiera sido engullida por el suelo y todo fuese tierra a su alrededor.
-?Mam?? ?chill? el muchacho algo asustado- ?D?nde est?is?
Volvi? a cruzar su puerta. Todo estaba inundado por un fuerte olor a tierra h?meda. Dio unos pasos m?s all?, ten?a miedo. Alz? los brazos a tientas, para intentar protegerse de cualquier cosa con la que pudiera chocar. La puerta se cerr? a sus espaldas con un fuerte golpetazo. El chico bot? del espanto y retrocedi? r?pidamente sus pasos. Dio el doble de pasos... no pod?a ser, la puerta ya no estaba. Comenz? a respirar agitadamente, a mirar en todas direcciones intentando atisbar la m?s m?nima fuente de luz... Nada.
-?Q... qu? es todo esto? ?mascull?- ?Qu? est? pasando?
No hubo respuesta alguna.
De pronto algo lo derrib?. Cay? pesadamente sobre el suelo, pero estaba blando. Seguidamente comenz? a caerle tierra encima. El chico trato de incorporarse r?pidamente, pero la tierra ca?a con fuerza y una y otra vez volv?a a caer de espaldas.
-?S...soco...rro! ?trat? de chillar mientras le entraba tierra en la boca.
No pod?a respirar. Se estaba ahogando. Abri? los ojos fuerza tratando de ver entre la tierra, intent? inspirar aire con fuerza, pero no logr? nada. Empez? a perder el conocimiento y trat? moverse por ?ltima vez agit?ndose violentamente.

Marty despert? s?bitamente. Estaba muy desorientado. Gir? ansiosamente la cabeza tratando de ver d?nde estaba.
Estaba en la habitaci?n de Joseph, sentado en el escritorio. La luz mortecina del sol se colaba por la ventana y lo ba?aba todo con un tono rojizo. Era tarde, se hab?a dormido en el sof? y se hab?a despertado all? despu?s de aquella horrible pesadilla.
Le dol?an los dedos de la mano... se la llev? al pecho y asi? el colgante con fuerza. No entend?a nada. En el sue?o ?l hab?a sido Joseph Fenton, un d?a que ten?a un examen de qu?mica...
-No puedo volver a suspender. Papa me matar? si lo hago ?record?.
Marty se qued? pensativo, algo conmocionado por el recuerdo de su propio padre. O por la ausencia de recuerdo de su propio padre, mejor dicho. Nunca lo conoci?. Les abandon? a ?l y a su madre cuando ?l era muy peque?o, su madre se lo cont?, le hab?a contado cosas horribles de ?l. Por lo que ?l sab?a hab?a sido mejor as?.
No, no pensaba que Joseph hubiera suspendido el examen y que por ello su padre lo hubiera matado... claro que no, el muchacho solamente estaba usando una expresi?n t?pica. Pero... ?qu? le ocurri?? Sin duda algo terrible.
Marty mir? el reloj. Las ocho. No le daba tiempo de ir al pueblo a mirar los archivos. Se enfad? consigo mismo por haberse dormido durante tanto rato. Aunque fue extra?o, para ?l no hab?a pasado tanto tiempo, realmente el sue?o hab?a sido muy corto.

La habitaci?n estaba en penumbra, a esas horas el sol estaba a punto de extinguirse en el horizonte y su tenues y mortecinos rayos apenas pod?as traspasar la cortina de la ventana. Marty volvi? a examinarse las manos.
Ten?as los lados de los dedos enrojecidos y notaba un ligero dolor como de entumecimiento. Sin duda deb?a haber dormido en una mala posici?n sentado en el escritorio como hab?a estado...
El chico se levant? y fue hasta el piso de abajo, al comedor. La sala estaba en silencio, ni el m?s m?nimo ruido del exterior llegaba a sus o?dos.
Encendi? la luz de la mesita que hab?a junto al sof? y se sent? en ?l para seguir leyendo el libro que antes le hab?a hecho caer en ese profundo y noct?mbulo sue?o.
Las p?ginas del libro desprend?an un olor rancio, y su color amarillento le hac?a pensar que aquel libro deb?a de tener por lo menos cincuenta a?os. No ten?a nada en la portada, era un tomo de finas tapas de cuero gris?ceo. Por suerte para ?l, no era un manuscrito, aquel libro hab?a sido mecanografiado, aunque el paso del tiempo hab?a dado a algunos pasajes una borrosidad que rozaba la ilegibilidad. Marty tubo que esforzarse para no perderse entre aquella neblina de letras en la que se convert?an alguna de las p?ginas.
Estuvo leyendo varias horas, perdi? la noci?n del tiempo. La verdad es que se meti? tan de lleno en su lectura e iba devorando tan ?vidamente cada palabra que sus ojos captaban que cuando se quiso dar cuenta ya era de madrugada. A decir verdad se dio cuenta cuando su est?mago rugi? con fuerza. Entonces el muchacho se llev? la mano al vientre y mir? el reloj.
-?Las dos y cuarto! ?se dijo realmente sorprendido- Joder, como puedo haber le?do tanto.
Marty dej? el libro sobre la mesa, pr?cticamente se lo hab?a terminado. Ya hab?a comenzado a captar una idea superficial de en qu? consist?a el hechizo, pero estaba claro que tendr?a que volver a hacer una lectura en profundidad del texto. Se levant? y fue hasta la cocina a ver que pod?a picar para llenar el est?mago.
De pronto se oy? un estr?pito que ven?a de la cocina. El ruido dur? un par de segundos, era met?lico, como de un mont?n de piezas de metal chocando entre s?. Al o?rlo corri? hac?a all?.
El chico entr? a toda prisa. La enorme cocina presentaba un aspecto totalmente est?tico, congelado. No se mov?a nada en absoluto y all? no hab?a nadie m?s que ?l. Se acerc? hasta la mesa central, d?nde se preparaba la comida, y examin? la colecci?n de ollas, cacerolas y sartenes que colgaban de m?ltiples ganchos que hab?a en el techo; estaban totalmente quietas. Sin duda todos esos objetos podr?an haber sido los responsables del alboroto... siempre y cuando alguien los moviese o un fuerte viento los agitase... Mir? hacia la ventana, estaba cerrada.
Marty no cab?a en su asombro, no entend?a lo que acababa de pasar. ?Otro suceso paranormal? Uno m?s a la lista... la verdad es que no ser?a el ?ltimo que viese durante su estancia en aquella casa. Pero no quiero adelantarme, de momento dejemos que Marty siga a lo suyo, que se haga la cena.
El muchacho junto cuatro cosas que ten?a en un armario, un poco de pan, y se hizo un modesto bocadillo que se comi? all? mismo; de pie, pensativo, a la espera de que el suceso se volviera a repetir, esta vez, en su presencia.

-Bueno, ya es muy tarde ?dijo en voz baja-, es hora de que me vaya a dormir... ma?ana ser? otro d?a. Adem?s, el archivo me espera, tengo ganas de leerlo todo sobre esta casa.
Parec?a tranquilo, despreocupado, ajeno a lo que acababa de ocurrir. Pero la verdad es que estaba inquieto, le preocupaba lo que estaba sucediendo... primero lo del s?tano y ahora lo de la cocina. Despu?s de haberse introducido en el oscuro y desconocido mundo de lo sobrenatural, de la mano de Hellen, empezaba a creer que no estaba s?lo en aquella casa. Y una de dos: o aquella cosa quer?a comunicarse con ?l o su presencia era non grata. En cualquier caso no pod?a acabar de sac?rselo de la cabeza y se tem?a que aquella noche no podr?a pegar ojo.
Subi? hasta su nuevo cuarto y all? comenz? a repasar la colecci?n de pel?culas en DVD que hab?a en la estanter?a. Le const? decidirse, la verdad es que hab?a bastantes t?tulos que le gustaban mucho. Al final se decant? por ?Dr?cula, de Bram Stoker?, una pel?cula que ya hab?a visto montones de veces pero que jam?s le aburrir?a... era tan rom?ntica, tan tr?gica... La verdad es que se plante? que quiz? le gustaba tanto que no conseguir?a dormirse... pero bueno, lo intentar?a.
Lo prepar? todo, puso la alarma del despertador que hab?a sobre la mesita para las nueve de la ma?ana y despu?s puso la peli dentro del DVD. Encendi? la tele, prepar? el canal en cuesti?n y se meti? dentro de la cama, antes de apagar la luz.
La m?sica comenz? a sonar... la cruz de piedra de alguna catedral perdida en las tierras del este de Europa se estampaba contra el suelo haci?ndose a?icos, justo antes de que el narrador comenzara a narrar la antigua historia de Vlad el empalador, el Conde Dr?cula. Marty estaba entusiasmado, hac?a varios meses que no ve?a aquella pel?cula y ten?a muchas ganas de ver al vampiro, su excentricidad en su apartado castillo de Transilvania, su adaptaci?n a la vida del siglo XIX en las callejas londinenses...
Cuando ya llevaba un buen rato comenz? a adormilarse, se hab?a amodorrado demasiado bien en la cama. Finalmente no pudo reprimir m?s el sue?o y cay? presa de ?l.
Mientras Marty se introduc?a en los mundos del poderoso Hypnos, de fondo pod?a verse a una decr?pita Lucy, agotada y exhausta. Postrada en la cama mientras el sabio y audaz, a la par que loco, profesor Van Helsing intentaba sacarla del sopor introduci?ndole en su cuerpo la sangre de tres hombres adultos.
La pel?cula segu?a surgiendo del peque?o televisor ajena a que nadie la estaba mirando. Cuando la pel?cula hubo terminado el DVD pas? a modo Standby y el televisor detect? que no hab?a entrada de video por lo que en poco minutos se apag? s?lo.

Marty se despert? en mitad de la noche, estaba todo oscuro. Tard? unos segundos en recordar d?nde estaba. No estaba en su piso, estaba en una casa perdida en alg?n pueblo perdido. Se levant?. O lo intent?, porque casi inmediatamente se golpe? la cabeza con algo y volvi? a caer de espaldas. Se hizo da?o, no estaba en una cama, notaba la superficie dura y acababa de impactar contra ella. Trat? de levantar los brazos y estos chocaron con algo. Comenz? a palpar a su alrededor. A escasos cent?metros de su cuerpo hab?a madera, a izquierda, a derecha, encima suyo, debajo...
Marty cay? en la cuenta de d?nde se hallaba y comenz? a chillar presa del p?nico. Intent? aporrear la supuesta tapa de la caja o el ata?d en el que estaba metido pero el recorrido que el brazo pod?a hacer era muy corto y casi no golpeaba con fuerza. Se agit? desesperado dentro del claustrof?bico habit?culo.
Un olor nauseabundo, de tierra h?meda mezclado con algo que se pudre, le lleg? a la nariz. Le quemaba, aquel olor le estaba ardiendo en las fosas nasales y comenz? a col?rsele por la garganta hasta llegar a la boca. No pudo aguantar el asco y empez? a vomitar. Se gir? como pudo en aquella caja y empez? a pringar todo el interior con sus apestosos v?mitos, recuerdos de un bocadillo que se hab?a comido hacia algunas horas.
Se llev? las manos a la cabeza, empez? a llorar y a chillar, aporreando las paredes de madera con los codos. Nadie pod?a o?rle. Estaba hist?rico, el dolor en los brazos no le deten?a, se convulsionaba como alguien a quien estaban torturando. Empez? a sentir que le faltaba el aire, intentaba respirar angustiado pero no captaba m?s que la nueva mezcla de olores a tierra, podrido y v?mito. Notaba que se estaba asfixiando. Poco a poco fue perdiendo las fuerzas y finalmente perdi? el conocimiento.



Finalmente he publicado una nueva parte... Llorica Lo siento mucho, de verdad... es que ?ltimamente no ten?a ninguna gana de escribir, pero despu?s de publicar lo de Acrias y Dominic me dije: "?oye, como puedes escribir algo nuevo y no preocuparte por Marty y por Hellen?" as? que hoy me he puesto a escribir y finalmente esta hecho. Tengo muchisimas ideas de como va a seguir la historia... y solamente de pensar todo lo que tengo que escribir de Hellen por separado... esta historia va para largo ^^. Bueno, espero que os guste, supongo que no tardar? en continuarla.
Comentarios (0)  Autor Asturel

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