viernes, 17 de noviembre de 2006
Ayer terminé el libro de Pandora, y no podéis imaginar lo mucho que me arrepiento... Ojalá hubiera podido dejar en suspenso ese momento en el que el libro me parecía excepcional, en el que amaba las palabras que leía y al personaje de Pandora. Sin embargo no fue así pues yo no podía prever ese terrible acontecer... Llegó un punto, hacía las treinta páginas finales, en las que el libro se convirtió en algo pesado, agotador y tedioso que me hizo perder todo encanto y amor. Esas últimas páginas me envolvieron en un mal cuerpo terrible, me dejaron un estado de total desconcierto, de incredulidad ante la idea de que Anne Rice hubiera colmado mi cabeza con esa sarta de explicaciones estúpidas sobre el devenir de Roma y/o Antioquia desde que Pandora abandonó a Marius hasta que volvió a situarse en el momento presente en el que escribía el libro para David.

En serio, que mala sensación me dejó, se sumó a alguna extraña inquietud que me ocupaba en esos momentos y se convirtió en una vorágine de desgana, decepción y apatía. Hoy ya no pienso en ello, en el libro, pero todavía tengo que enfrentarme a las consecuencias y daños colaterales que me provocó... Espero deshacer esos entuertos pronto, que todo vuelva a la adorada normalidad que tan feliz me había tenido hasta momentos antes de enfrascarme en la ingenua y esperanzada tarea de terminar ese libro que hasta entonces había sido exquisito.

Pandora, tu nombre es para mí hastío y dolor, lo siento, no te amo, no puedo amarte, me has dañado como ninguno de los tuyos me ha herido, ni tan sólo Louis (en sus arrebatos de patética e infantil moralidad) provocó en mí el rechazo que ahora te tengo.
Comentarios (1)  Autor asturel  | Enviar
Comentarios
Autor Sofi
viernes, 24 de noviembre de 2006 | 16:07
Grrrr... no me gustas q digas esa cosas feas de mi Louis.. Pandora? No sé, no me parece un pj interesante... Yo prefiero odiar a Merrick, jejje...