Así es, todo eso acontece en este post: hoy hace el treintavo día, es decir el final de la prueba, que a resultado ser una decepción.
Y ni cocerlo con arroz ni leches, ya os digo yo que el arroz esta más que estropeado. La prueba de ello es que lo he abierto.
Y me a costado abrir el bote un montón! Porque de la putrefacción se han liberado gases que han hecho que la presión en el bote aumentara y la tapa estaba más dura. No, no exagero! Cuando he abierto el primero a sonado como si abrieras una botella de coca-cola después de moverla: FSSSSSS! Y el olor... os lo podéis imaginar, he pasado el bote por mi nariz, a cierta distancia y... apestoso.
Ahora los botes están abiertos en mi terraza, para ver que hacen en un día de exposición abiertos. Espero que no se llenen de bichos

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Bueno, finalmente, en mi caso, no se ha cumplido la hipotesis así que para mí, lo del Masaru Emoto está exagerado, aunque sigo creyendo en la impregnación psíquica y todo eso; sólo que algo tan nimio como hablarle durante 5 minutos al día no creo que sea suficientemente significativo. Y no, no pienso volver a intentarlo hablándoles durante más tiempo

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Hasta aquí este experimento que a tenido su gracia :P