S?bado, 07 de octubre de 2006
Rebusc? por los cajones y armarios de la cocina en busca de algo comestible, pero no hubo suerte. Seguramente tendr?a que ir al pueblo a comprar cosas. As? que antes de nada se fue a la habitaci?n a revisar el dinero que hab?a dentro de la caja. Encontr? que dentro del recipiente de hojalata hab?a mucho m?s de lo que hubiera pensado.
- ?Joder! ?Aqu? hay m?s de tres mil euros! ?exclam? despu?s de contarlo- Supongo que es algo que ten?a guardado para una emergencia, y no hay duda de que esto lo es ?dijo riendo.
Marty volvi? a dejar la caja sobre el escritorio y fue al cuarto de ba?o a darse una ducha. Se sent?a bastante sucio... la verdad es que no era nada c?modo estar en su piel despu?s de haber caminado por una gruta inundada de agua cenagosa y despu?s de hab?rsele abalanzado encima una bestia grimosa y con olor a pescado podrido. S?, pens? que primero se lavar?a un poco y despu?s ir?a al pueblo a comprarse ropa y comida. Se desnud? y entr? en la ba?era. Abri? el grifo con la alcachofa de la ducha apuntando al desag?e y esper? hasta que comenzase a salir agua caliente. Empezaba a tener fr?o en los pies cuando repar? en la cuenta de algo.
- Mierda, seguro que est? apagado el calentador ?dijo en voz alta-. Bueno, eso en el caso de que haya calentador... me cago en todo como no haya.
Sali? de la ba?era con los pies mojados y mir? en el armario que hab?a en el lavabo. Por suerte en ?l hab?a una toalla limpia con la que pudo secarse los pies. Se la enroll? al cuerpo y baj? las escaleras en direcci?n al s?tano. La puerta que daba al mismo estaba algo gastada y el pomo ten?a el esmalte saltado. Marty lo hizo girar y tir? de la puerta, la cual se abri? con un sonoro chirrido. Busc? el interruptor de la luz y la encendi?. Baj? por los pelda?os de madera, que cruj?an cada vez que posaba un pie sobre ellos. La verdad es que era un nido de mierda, lleno de trastos y cajas enmohecidas. Pas? como pudo a trav?s de ellas y lleg? hasta la caldera, una el?ctrica. Abri? la tapa de los mandos e intent? descifrar su funcionamiento. Tras unos cuantos intentos de tocar botones la caldera se encendi? y se escuch? un sonido seco al dejar entrar el agua en su interior para calentarla.
- Bueno, esto tardar? un rato en calentar el agua, ser? mejor que chafardee un poco -pens?.
Se puso a mirar a su alrededor intentando encontrar la bicicleta que Hellen le hab?a nombrado. Apart? unas cuantas cajas y en un rinc?n, debajo de una s?bana blanca amarilleada por la humedad la encontr?. Era sencilla, ni siquiera ten?a marchas, pero al fin y al cabo le har?a el servicio. As? que no se lament?. La cogi? y la llev? hasta las escaleras. Cuando comenzaba a subirlas escucho un ruido extra?o, como de algo ara?ando la pared. Se gir? de repente hacia d?nde proven?a el ruido, pero ?ste ces? de inmediato y all? no se ve?a nada. Marty volvi? a encarar la escalera y subi? algunos pelda?os. El ruido volvi? a escucharse, esta vez de manera m?s insistente y con m?s fuerza. El muchacho dej? caer la bici y se gir? lo m?s r?pido que pudo. Localiz? el ruido al final del s?tano, se acerc? r?pidamente hacia ?l, pero a medio camino los ara?azos pararon. Inspeccion? la pared y el suelo pero no vio nada sospechoso. La pared estaba hecha de madera y el suelo de tierra. Pens? que ser?a alg?n animal, las tuber?as o vete tu a saber que otra cosa sin importancia. Procur? que ni se le pasara por la cabeza la posibilidad de que fuese algo horrible. As? que sin mirar atr?s recogi? la bici del suelo y subi? decidido hasta el piso de arriba. Fue a dejar la bici al porche de la casa y volvi? a entrar. Subi? al cuarto de ba?o y una vez en ?l se meti? de nuevo en la ba?era.
- Bien, la prueba de fuego ?se dijo a s? mismo antes de abrir el grifo.
El agua sali? tan fr?a como antes pero a los pocos segundo comenz? a estar caliente, as? que el chico respir? aliviado y se duch? tranquilamente.
Cuando termin? se sec? y se visti?, muy a su pesar, con la misma ropa que hab?a llevado el d?a anterior.
Antes de marcharse aprovech? para inspeccionar la casa por completo. Aparte de la habitaci?n que ?l y Hellen hab?an usado la casa ten?a otras dos algo m?s peque?as, pero igualmente grandes. En una de ellas hab?a ropa de cama y mantas en el armario, la cama estaba sin preparar y dentro del armario no hab?a ropa de vestir. Era muy sencilla, contando s?lo con un gran armario, la cama y una mesita de noche. La otra habitaci?n ten?a la cama hecha. Hab?a una estanter?a llena de pel?culas de DVD y algunos libros. Marty repas? la videoteca y descubri? algunos t?tulos que le gustaban mucho. Abri? el armario que hab?a cerca de la cama y vio que en su interior hab?a cantidad de ropa de chico, con un poco de suerte de su talla. Sac? una camiseta y se la prob?. Estaba de suerte, la ropa le ven?a. Decidido, se instalar?a en esa habitaci?n, la otra era demasiado grande y tampoco ten?a nada que le gustase demasiado. Enfrente de la cama, colgada de la pared con un soporte, hab?a una tele de unas quince pulgadas y debajo un aparato reproductor de DVD. Marty no puedo reprimir una sonrisa, al menos podr?a ver pel?culas por las noches. Tambi?n hab?a un escritorio y algunos libros de texto sobre ella. Eran de bachillerato. ?Ser?an todas esas cosas de Hellen? Se pregunt? el muchacho. Quiz? eran de cuando iba al instituto, quiz? esta era su habitaci?n. Raz?n de m?s para quedarse en ella y dormir en su cama. Pero... la ropa del armario era de chico... ?Acaso ten?a Hellen un hermano? Marty levant? la tapa del libro de biolog?a que hab?a cerca suyo.
- ?Joseph Fenton? ?ley? en voz alta- Qu? extra?o, Hellen se apellida Osgood...
Un pitido tenue comenz? a sonarle en los o?dos, y poco a poco creci? de intensidad hasta volverse muy molesto. El chico se mordi? la lengua pero no se le pas?. Un escalofr?o le recorri? la espalda y entonces solt? la tapa del libro. El sonido ces? de inmediato. Marty se qued? algo conmocionado. Otra vez esa extra?a sensaci?n... s?lo que m?s intensa, algo ocurr?a en aquella casa. Sali? de la habitaci?n y fue hasta las escaleras que llevaban al desv?n. Mir? hac?a arriba, estaba muy oscuro. Busc? el interruptor cerca suyo y le dio. Lo subi? y bajo repetidas veces pero parec?a no funcionar. Fue hasta la habitaci?n a coger la linterna y regres? con ella encendida. Comenz? a subir las escaleras y en poco estuvo arriba.
Movi? el haz de luz de la linterna de un lado a otro, revisando lo que all? hab?a. M?s trastos, cajas polvorientas y grandes bultos cubiertos con s?banas blancas. Le vino un mal recuerdo a la cabeza, la habitaci?n de las s?banas en la mansi?n. Volvi? a estremecerse, aquello s? que fue aterrador, todav?a ten?a la duda sobre que deb?a ser aquella cosa que se arrastraba hacia la puerta, realmente prefer?a no haberlo averiguado. Sab?a que el desv?n ten?a ventana, pero no la ve?a. La busc? con la linterna, desde fuera de la casa la hab?a visto, ten?a que estar. Al fin la vio en un rinc?n al fondo, estaba cubierta con papeles de peri?dico. Camin? hasta all? sorteando las cajas y las s?banas y los quit?. La luz entr? iluminando el desv?n, as? que Marty apag? la linterna. Mir? al techo, cerca de las escaleras hab?a un porta bombillas sin la susodicha, en el pueblo comprar?a una. Abri? algunas de las cajas para ver que conten?an, una estaba llena de platos y vasos. En otra caja encontr? candelabros y cubiertos, y en otra manteles y cortinas.
- Vaya mierda ?pens?-, aqu? no hay nada interesante. Ser? mejor que me vaya a desayunar algo al pueblo y a comprar.
El chico fue hacia las escaleras cuando uno de los listones del suelo se hundi? ligeramente bajo su pie con un chirrido. Marty se dio cuenta y levant? el pie. Debajo el list?n en cuesti?n estaba algo combado y asomaba una punta. Se agach? y empuj? con los dedos y pic? sobre ?l, parec?a que debajo hab?a algo. Cogi? uno de los cuchillos de la cuberter?a y lo meti? en el resquicio que hab?a entre las maderas, empuj? con fuera y la madera cruji? al partirse. Sigui? empujando hasta que hubo sacado el list?n. En efecto, hab?a algo, pero estaba oscuro. Encendi? la linterna y apunt? a su interior. Dentro hab?a una peque?a caja de hojalata. Hizo espacio arrancando otro trozo de madera y meti? la mano para sacarla. La caja estaba algo oxidada y la marca de lo que conten?a ya era ilegible. El chico la abri? y en su interior encontr? unos caramelos, una moneda antigua y una fotograf?a amarillenta. En ella sal?an un hombre de unos cincuenta a?os, con una cuidada y recortada barba blanca, vestido con un traje negro y corbata, de rostro afable y mirada amistosa. En sus rodillas estaba sentado un ni?o de unos diez a?os, vestido con pantal?n corto y camisa blanca. Ten?a cara de pillo y el pelo corto, y miraba a c?mara con una amplia sonrisa. Marty le dio la vuelta a la foto para ver si ten?a algo escrito, pod?a leerse con letra clara: ?Henry y Allan Hartwell, 12 de Octubre de 1923?.
- Que extra?o... ?recapitul? Marty- primero Fenton, luego Hartwell... y Hellen se llama Osgood. Los Fenton parece que hasta hace poco viv?an aqu?, ?ser? esta la casa de sus t?os o algo as?? No s?... la ?nica forma de averiguarlo es ir al archivo del pueblo a investigar.
El chico, cogi? la foto y se la baj? con ?l. Recogi? las maletas que ?l y Hellen hab?an tra?do del piso y las llev? a la habitaci?n de Joseph. Cogi? tambi?n la caja con el dinero y todo lo que pudiera necesitar de ese cuarto. Fue sacando los libros de las maletas para despu?s ponerlos en la estanter?a, bien ordenados. Cuando hubo terminado, guard? las maletas bajo la cama y tras coger algo de dinero de la caja sali? hac?a el porche a por la bici. Se mont? en ella y comenz? a pedalear hacia el pueblo.

Tard? bastante m?s de quince minutos en llegar, teniendo en cuenta que se perdi? un par de veces, aunque descubri? algunos claros en el bosque muy interesantes para ir de acampada. M?s de una hora despu?s de cuando sali? de casa vio la primera casa del pueblo. Pedaleaba por una calle ancha, de asfalto gastado, en la que las casas estaban hechas de madera en su mayor?a, aunque algunas de las m?s nuevas, justo a la entrada del pueblo, eran de ladrillos.
Lleg? a la plaza del pueblo, donde se alzaba una enorme estatua de m?rmol que un par de hombres vestidos con mono azul estaban limpiando concienzudamente. Marty detuvo la bicicleta y mir? en derredor en busca de alguna tienda d?nde vendiesen comida.
Al otro lado de la plaza, detr?s de unos bancos cobijados por ?rboles, hab?a una peque?a tienda con un r?tulo que anunciaba que vend?an productos de alimentaci?n. El chico volvi? a darle impulso a la bici y se dirigi? hacia all?. Hab?a poca gente en la plaza, solamente un par de abuelos en un banco y dos mujeres con sus hijos que jugaban a la pelota. Marty no tubo ning?n problema para atravesarla y al llegar a la puerta aparc? la bici junto a la entrada y entr?.
Un suave tintineo son? al entrar ?l y de inmediato la voz del tendero se escuch? a trav?s de la puerta que hab?a detr?s del mostrador.
- Enseguida salgo ?dijo la voz-, vaya mirando lo que quiere.
El chico hizo caso y hecho un vistazo a lo que la tienda ofrec?a. Hab?a un poco de todo, conservas, cereales, bebidas, aperitivos, pasta, legumbres, productos de limpieza e higiene... Marty cogi? algunas cosas y las fue llevando hasta el mostrador, d?nde las iba dejando.
Una mano asom? entre las tiras de colores que formaban una cortinilla en la puerta, apart?ndola. A ella le sigui? un hombre muy mayor, de unos setenta a?os, que se situ? detr?s del mostrador con un caminar algo tambaleante. Ten?a el pelo cano y la cara muy arrugada. Sus ojos se ve?an diminutos detr?s de unas enormes y redondas gafas marrones. El anciano carraspe? con fuerza y se ajust? las gafas con la mano al tiempo que observaba mejor a Marty.
- ?En que puedo ayudarte, jovencito?
- Querr?a comprar algunas cosas ?dijo ?l mientras miraba las estanter?as en busca de nuevas cosas que pudiera necesitar.
- Bien, ?y que es lo que necesitas? ?pregunt? saliendo de detr?s del mostrador y poni?ndose a su lado.
Marty cogi? un bote de champ?, jab?n, un cepillo de dientes, pasta dent?frica y un desodorante, adem?s de la comida que ya hab?a puesto sobre el mostrador.
El tendero hizo un repaso a lo que el chico hab?a cogido, dio una vuelta por la tienda y volvi? a ponerse detr?s de la tabla de madera.
- ?Ya esta todo? ?pregunt? el hombre.
- S?, por hoy s?.
- Nunca te hab?a visto por aqu? ?le coment? mientras iba contando cuanto ten?a que pagar-, ?acabas de llegar al pueblo?
- As? es, estoy de visita en casa de los Osgood ?explic? Marty.
- ?Qui?nes? ?pregunt? el viejo dejando de contar.
- Los Osgood ?repiti?-, soy amigo de Hellen Osgood, la hija.
- Jovencito ?replic? con voz amable mientras le miraba por encima de las enormes gafas, que se sosten?an en la punta de su nariz-, vivo en este pueblo desde que nac?, y como ya habr?s notado eso fue hace mucho tiempo, y no conozco ningunos Osgood, es m?s, estoy seguro de que nadie llamado as? vive en este pueblo.
- Bueno, quiz? Hellen sea familia de alguien de aqu? ?intent? explicar-, creo que son los Fenton.
La cara del anciano se qued? petrificada, y torn? r?pidamente a un semblante serio y preocupado.
- Muchacho ?le dijo notablemente molesto-, ?qu? demonios est?s diciendo?
- ?Qu? pasa? ?quiso saber, preocupado.
- Ese nombre trae mala suerte nombrarlo. No vuelvas a decirlo.
- ?Por qu?? No entiendo nada.
- Esa familia desapareci? hace un a?o, de la noche a la ma?ana... se esfumaron. Dicen que encontraron las camas deshechas y el desayuno en la mesa, reci?n servido... S?, sin duda all? pas? algo raro. Es por eso que la casa esta abandonada, ni siquiera el ayuntamiento se plantea el adquirirla para volverla a vender.
Marty acababa de recibir un golpe terrible, ese hombre dec?a que no conoc?a a la familia de Hellen y que los Fenton hab?an desaparecido extra?amente. El anciano se limit? a bajar la vista y terminar de contar la cuenta. Despu?s le indic? cuanto era lo que le deb?a. Marty sac? la cartera y le dio el dinero.
- Otra cosa ?dijo antes de marcharse-, ?podr?a decirme d?nde est? la carnicer?a?
- S?, al otro lado de la palaza.
- Gracias.
El hombre no contest? y Marty abri? la puerta y se dispuso a salir cuando la imagen de aquella foto le asalt? la cabeza. Volvi? a cerrarla de nuevo y se gir? hacia el hombre.
- No quiero ser pesado ?se disculp?-, pero... ?sabe algo de una familia llamada Hartwell? ?Vivieron en la casa de los Fenton?
El anciano suspir? por la pesadez del muchacho, pens? en no contestarle y en echarlo de malas maneras pero finalmente se lo pens? y le contest?.
- Yo conoc?a a Allan Hartwell, por aqu?l entonces yo ten?a catorce a?os y el deb?a tener m?s de treinta. S?, el se?or Hartwell viv?a en aquella casa, pero dej? el pueblo. Recuerdo que hubo un esc?ndalo y se tuvo que marchar. La casa estuvo un tiempo deshabitada, pero al cabo de los a?os vinieron los Fenton y se instalaron ?el anciano repar? en que hab?a nombrado el nombre de la familia, y se enoj? por la curiosidad del chico-. En cualquier caso, ?por qu? est?s tan interesado? ?Qu? haces en este pueblo si no eres de aqu? ni conoces a nadie de ?l?
Marty no sab?a que decir, no pod?a contarle que iba a vivir all?... seguramente hubiera enviado a la polic?a. Trat? de inventarse algo.
- Ver?, soy estudiante de periodismo y estoy haciendo un trabajo sobre la vida en los pueblos. Voy preguntando a sus gentes sobre c?mo se vive en ellos y sobre sucesos interesantes.
- Pues si quiere saber cosas investigue en el archivo p?blico, no moleste a los vecinos con cosas que no quieren recordar.
- Siento haberle molestado.
El viejo hizo un gesto de asentimiento con la cabeza, de mala gana, y Marty sali? de la tienda con las bolsas. Hab?a conseguido salir bien del apuro, o al menos esos pensaba. Despu?s de aquello fue a la carnicer?a y compr? algo de carne para ese d?a. En esta otra tienda no pregunt? absolutamente nada y cuando el tendero le pregunt? sobre que le tra?a por el pueblo volvi? a explicar la historia del estudiante de periodismo.
Sali? de la carnicer?a y fue hacia el lugar d?nde el carnicero le hab?a dicho que estaba el archivo del pueblo. Al llegar all? encontr? las puertas cerradas, en una de ellas hab?a un cartel d?nde dec?a el horario del mismo. Hac?a unos diez minutos que hab?an cerrado, l?stima. La verdad es que se hab?a hecho bastante tarde, y ahora el hambre del desayuno se le hab?a juntado con el de la comida, estaba realmente hambriento. Cogi? la bici y pedale? hasta casa, esta vez, sin perderse.



Continuar?...

Esta vez a sido un 50% m?s largo de lo que ?ltimamente publicaba Muchas risas. Espero que que haya gustado, aunque no haya pasado gran cosa... se han descubierto algunos datos importantes. creo que seguir? algo m?s con Marty antes de volver a ver lo que est? haciendo Hellen. Besos!
Comentarios (1)  Autor Asturel

Comentarios
Autor Sassenach
Jueves, 12 de octubre de 2006 | 2:35
??Que interesante!!Fenton, hartwell, Osgood!!mmm...esto promete, me gusta cuando quedan hechos misteriosos por descubrir. Historias entrelazadas entre s?...?Qu? tendr?n en com?n los tres nombres?? Y Hellen que es un personaje cada vez mas extra?o.

?EST?A GENIAL!!A ver con que me sorprendes en la pr?xima entrega!!Y que sea as? de larga!! ;)

Besos guapo!!