[...] De aspecto brillante y viscoso vagamente antropoide, con la cabeza muy parecida a la de los peces. Sus ojos sorprendentemente saltones se clavaron en el muchacho sin tan siquiera parpadear. A ambos lados de su cuello palpitaban una branquias, moviéndose a un acelerado ritmo, sus largos y flacuchos brazos acababan en unas poderosas garras. La criatura abrió la boca mostrando sus terribles dientes y soltó un alarido agudo y punzante [...]
En un despacho: La historia de Hellen y Marty. Por Asturel