S?bado, 16 de septiembre de 2006
El muchacho se hab?a acomodado bien en el mullido sof? y ten?a el viejo libro en sus manos. Un olor ocre, rancio, como el de un s?tano h?medo que nadie ha aireado en a?os, sub?a desde las gastadas cubiertas y las amarillentas p?ginas hasta su nariz. Marty apart? el libro de s? tanto como su brazos se lo permitieron, la gran letra que poblaba la p?gina hac?a que pudiese leer con comodidad a?n estando a tan inusual distancia. El texto estaba escrito en castellano antiguo, aunque esto no le supuso ninguna dificultad ya que estaba acostumbrado, por sus aficiones, a encontrarse con las antiguas maneras de hablar de la Espa?a de siglos pasados. Oje? las p?ginas anteriores a las que Hellen le hab?a remitido, le parec?an aburridas ya que solamente hablaban de una persona, un tal Marcos ?lvarez de Toledo, nacido en la Espa?a del siglo XIV y que malviv?a en el coraz?n de la sierra de Guadarrama como un ermita?o. Marty pas? las p?ginas con desd?n hasta volver al punto marcado y a partir de ah? comenz? a leer.
Mientras, Hellen se afanaba en la cocina a preparar algo sencillo. No tard? demasiado y al poco ya estaban disfrutando de la mentada cena.
- Bueno, ya se acerca la hora ?dijo Hellen al ver que ambos ya estaban terminando los platos.
El chico hizo un gesto afirmativo con la cabeza y prosigui? a lo suyo. Hellen dirigi? su mirada hacia el sof?, junto a ?l, sobre la mesa de madera africana, reposaba el libro que ella le hab?a dado a leer. Recordaba la primera vez que tuvo ese libro en sus manos, pertenec?a a la orden, su mentor se lo hab?a dado durante los primeros d?as al ver que ella no dominaba las lenguas antiguas ?tan necesarias para poder aprender los secretos herm?ticos de tiempos remotos-. Ella lo hab?a devorado con avidez de joven entusiasta del esoterismo y ahora las tornas hab?an cambiado, ahora ella era la mentora, y ahora era suya la tarea de educar a un joven entusiasta en las artes arcanas. Volvi? a mirar hacia el chico, que ya casi hab?a terminado de cenar.
- ?Te gusta el libro, Marty?
- Oh, s?. Es muy interesante, ya tengo ganas de estudiarlo con detenimiento. Y tambi?n he estado mirando las primeras p?ginas, son bastante aburridas.
- Te lo dije.
La chica juguete? con su tenedor pinchando y removiendo la cena, se le hab?a quitado el hambre y solamente ten?a ganas de estar en el interior de la casa. Apart? el plato de s? y se levant? de la silla apremiando al muchacho a que hiciera lo mismo para que se pusieran ya en marcha. ?l la sigui? en el gesto y fue a llevar los platos a la cocina. Era cerca de las once de la noche y la luna se mostraba llena en el cielo a pesar de las oscuras y camufladas nubes que deb?a haber en el cielo, hac?a un rato que hab?a dejado de llover pero el olor en el aire aventuraba que seguramente tarde o temprano la tormenta volver?a a azotar sus planes.
Hellen pidi? al chico que prosiguiera leyendo mientras ella iba a cambiarse. Marty volvi? a sentarse en el sof? y sac? el tel?fono m?vil. Ten?a un mensaje y una llamada perdida de su compa?ero de piso, Alberto. No recordaba que el tel?fono hubiese sonado, seguramente le habr?a pasado desapercibido. La pantalla del tel?fono mostraba un sms de su preocupado compa?ero:

"Mrty,dnd stas?m tiens preocpad.Di alg kand leas ste sms!"

El chico se maldijo a s? mismo por tener tan poca cabeza y r?pidamente envi? un mensaje a su amigo para que se quedar? tranquilo, de paso le inform? de que quiz? no aparecer?a por casa en unos d?as ya que hab?a conocido a una chica y ahora estaba con ella. ?Por nada del mundo le dir?a que se trataba de su profesora! Al otro lado del piso, Hellen, ya se hab?a vestido para la noche que les esperaba. Se hab?a enfundado en un pantal?n negro de algod?n y en una camiseta del mismo color, de hecho, toda la vestimenta luc?a igual, lo mejor para un asalto nocturno. Calzaba unas c?modas deportivas y llevaba puesta una gruesa capa con capucha. Menudo espect?culo... mejor que nadie la viese vestida as? en pleno siglo XXI, pens?. Abri? uno de los cajones del armario y cogi? un cintur?n de cuero negro que llevaba un cuchillo de unos quince cent?metros de hoja de doble filo que una vez puesto le quedar?a justo en la espalda a la altura de la cintura. El cintur?n tambi?n ten?a otra funda en la parte derecha. Hellen abri? un caj?n de la c?moda y sac? de ella una pistola del calibre 9mm parabellum semiautom?tica, una Walther P99, una moderna arma de fabricaci?n alemana con capacidad para diecis?is balas. Todo un primor de la auto-defensa que Hellen no dudar?a en usar ni un instante contra cualquiera lo suficientemente loco para frustrar sus planes. Coloc? el arma en la funda del cintur?n y sali? al comedor. Marty levant? la vista del libro y se qued? sorprendido por el atuendo que llevaba su amada.
- ?Guau! ?exclam?- Que pasada de ropa, pareces sacada de una pel?cula de acci?n.
- Siento no poder ofrecerte lo mismo, aunque tengo otra capa si la quieres.
El chico asinti? y ambos fueron a la habitaci?n, d?nde finalmente se puso la capa con capucha.
- Te sienta genial ?dijo ella mientras buscaba algo en un caj?n. Despu?s de remover un poco lo encontr?-. Aqu? est?, ten, quiero que tengas esto.
La chica alz? un colgante que sujetaba una peque?a piedra de barro con algunas inscripciones, se acerc? hasta ?l y comenz? a abroch?rselo por detr?s.
- ?Qu? es? -pregunt?
- Un amuleto que te proteger?.
- ?Protegerme? ?De qu??
- Pues de algunos hechizos ?aclar? Hellen mientras terminaba de atarle el colgante-. Bien, ya estamos listos, vay?monos a coger el coche.

Montaron en el coche y condujeron hasta los terrenos de la mansi?n. La noche era clara, debido a la luz de la luna, el fr?o cortaba la piel y calaba hasta los huesos. En el aire flotaba un olor a tierra h?meda, como de tumba reci?n exhumada, un olor rancio que iba increment?ndose a medida que se aproximaban a la mansi?n. El coche se detuvo junto a la verja, apartado del camino, las luces las hab?an apagado hac?a ya unos metros y ahora era el motor lo que se deten?a. Ambos bajaron del coche y Hellen inst? a Marty a coger un par de linternas que llevaba en el maletero.
- Ahora saltaremos esta verja y nos colaremos, pero todav?a no entraremos en la casa, esperaremos escondidos hasta que todos hayan salido. Y por cierto, pon el m?vil en silencio, ser?a horrible que sonar? una vez estemos dentro.
Marty asinti? a todo lo que ella dijo y ambos saltaron la gran verja de hierro forjado que barraba la entrada a los terrenos de la mansi?n. Lo hicieron con suma destreza y sin ning?n problema, llegaron al otro lado y Hellen lo condujo hasta unos matorrales que hab?a cerca de la puerta principal, entre la casa y el cementerio que escond?a las galer?as y c?maras d?nde se hac?an los rituales. Se mantuvieron a la espera algunos minutos, tras los cuales las grandes y pesadas puertas principales de la mansi?n se abrieron de par en par y de ellas surgi? un hombre con un candil en alto que iba vestido con una t?nica gris?cea, a ?l le sigui? un columna de a dos formada por hombres igualmente vestidos, cada dos filas hab?a otro par de candiles alzados. Marty pudo contar hasta un total de treinta y dos personas teniendo en cuenta a la ?ltima que iba cerrando la extra?a procesi?n, con un estandarte coronado por otro candil. No pudo alcanzar a ver ni el extra?o s?mbolo que conten?a el estandarte ni las inscripciones que los hombres llevaban en sus vestimentas. La procesi?n iba entonando una letan?a en alg?n idioma desconocido para Marty, pero las voces se entremezclaban formando un ?nico sonido grave y espeluznante que hizo que el chico se revolviera de malestar en su escondite. Hellen, sin embargo, permanec?a impasible observando a sus excompa?eros; siendo asaltada, quiz?, por recuerdos no muy lejanos en los que ella misma vest?a esos ropajes y cantaba esos rezos. El grupo segu?a caminando, despu?s de que el ?ltimo miembro volviera a cerrar las puertas de la mansi?n, en direcci?n hac?a el cementerio. En unos minutos ya se hab?an alejado lo suficiente como para salir del escondrijo e iniciar el allanamiento.
Hellen se levant? y camin? hasta la entrada de la casa, sac? una llave de un bolsillo y la hizo girar en la cerradura. Un sonido fuerte y seco son? cuando la puerta se abri?, la chica estir? de una de las argollas y la pesada puerta se abri? con inusitada facilidad. Marty segu?a tras los arbustos observando como la procesi?n se perd?a en la lejan?a, los c?nticos todav?a pod?an o?rse y quiz? era eso lo que lo manten?a all?, como petrificado. De pronto una especie de silbido, algo m?s grave, lo sac? del trance. Miro en derredor y no vio a la chica por ning?n lado, se asust?. Volvi? a o?r el silbido y alz? la vista, hac?a la entrada de la casa. All? estaba ella, medio oculta tras la gran puerta de madera, indic?ndole que entrara. El chico mir? a ambos lados, asegur?ndose de que no hab?a nadie, y corri? hac?a la puerta. Hellen no pudo reprimir una risilla cuando el muchacho cruz? el umbral con notable cara de asustado.
- Bien, ya estamos ?dijo ella pasando el brazo por el hombro del chico-. Bienvenido a mi antiguo hogar. No hay tiempo que perder, tu ves a buscar el medall?n mientras yo voy a buscar otra cosa importante. Ves hasta el tercer piso y all?...
- Espera, ?qu? nos separemos? ?pregunt? con voz tr?mula el chico al tiempo que se separaba de ella- Ni hablar, no puedes dejarme s?lo en una casa tan grande, ?y si me pierdo? No creo que tardemos tanto en ir a buscar las dos cosas juntos.
- Lo siento mi amor pero hemos de hacerlo as? ?aclar? con voz dulce la chica-. No pasa nada por ir al tercer piso, y no tiene p?rdida cr?eme, estar?s bien. A d?nde voy yo si que es otro cantar, voy al s?tano. ?De veras que quieres ir al s?tano? ?la cara del chico palideci? con la simple idea de tal cosa- Hazme caso, ves al tercer piso, coge eso y vuelve, ver?s que r?pido va todo. En nada estaremos en casa durmiendo.
Marty segu?a sin estar del todo convencido pero por nada del mundo Hellen dejar?a que el muchacho la acompa?ara al s?tano; no por el peligro que en cierto modo era casi inexistente sino porque las cosas que hab?a de coger de all? no pod?an ser vistas por el chico ya que concern?an a ella misma y deb?an permanecer en secreto.
- ?Todav?a tienes miedo? ?pregunt? ella. El chico no contest?, simplemente la miraba con ojos preocupado. Hellen meti? la mano dentro de la capa, detr?s de su cintura y sac? el cuchillo para d?rselo a Marty- Ten, quiz? con esto te sientas m?s seguro. Esto y el amuleto que te di te proteger?n de cualquier cosa.
El chico tom? el cuchillo y finalmente accedi? a sus planes. Respir? profundamente y aguard? a que ella le indicara d?nde encontrar el colgante de su familia.
- Bien, ahora que ya hemos acordado eso seguiremos con el plan. Mi objeto est? en el tercer piso, cuando subas por las escaleras habr? dos largos pasillos, uno a la izquierda y otro a la derecha, t? toma el de la izquierda y ves por ?l hasta el final. Ver?s una puerta grande. Entra en ella, es un despacho. El colgante est? dentro de un falso libro de la estanter?a, no s? cual es exactamente, b?scalo. Cuando lo tengas vuelve aqu?. Yo volver? tan pronto como me sea posible.
- ?Y qu? hago si ellos vuelven antes que t??
- Tranquilo, el ritual les tomar? tiempo, eso no ocurrir?. Bien, ya est? todo dicho, nos vemos aqu?.
Y diciendo esto, la chica se fue hacia la derecha y atraves? la puerta que all? hab?a cerr?ndola tras de s?. Marty se hab?a quedado solo en el hall de la mansi?n.


Continuar?...

Bien, ya estamos dentro de la casa y nuestro chicho se ha quedado solo... ahora tiene que subir tres pisos de esa solitaria e inquietante mansi?n para atravesar un largo pasillo plagado de puertas a ambos lados del mismo, y todo para entrar en un despacho a buscar en una gran estanter?a un libro que no sabe ni cual es... ?Y se supone que tiene que hacerlo dej?ndolo todo igual?
Pr?ximamente la siguiente parte de este relato ^^

Comentarios (2)  Autor Asturel

Comentarios
Autor Sofi
S?bado, 16 de septiembre de 2006 | 22:57
Kyaaaaa!!! qu? miedo!!!
Rumi: no mientas...! y la "casa de Agust?n"?!
Bueno, es cierto, miento. Estuve en una casa as? y pasearme por los pasillos oscuros, a la noche, era lo m?s!!!
Rumi: ^_____^
Jajaja!!! Le?ste mi comen y escribiste q Marty vive con un amigo!! ^___^ A m? me gustar?a vivir con algun [email protected] ^.^
Y c?mo es eso de q no va a volver en varios d?as?!
Rumi: claro, si viviera con los padres ser?a medio inc?modo *_* ...
Sofi: si claro... XP

Oye oye! Estoy rete triste, Astu! Fijate q Him iba a venir a Argentina... pero nos cambiaron por norteam?rica!!! Seppo Vesterinen te odio!!!
Kyaaaaaaa!!! >.<
Kiero q venga HIM... y Sonata Arctica!
XDDDDD Bueno, me dejo d mis boludeces... adios... sigo triste... :'( Escribe el siguiente cap?tulo, kiero ver si alg?n monstruo se come a Marty.
Rumi^O^ (abre la boca para decir algo, pero Sofi lo mira con cara de odio) XDD
Autor Sassebach
Domingo, 17 de septiembre de 2006 | 1:31
Muy buenas!!!!
Ten?as raz?n, ?COMOS SE TE OCURRE DEJARLO AS????Cuando dejas a Marty a su suerte en una casa l?gubre y misteriosa....Y qu? va a buscar ella al s?tano????Splat

Ya est?s escribiendo la continuaci?n, Vampiro, pero ya!!!jejeje. En serio que est? muy emocionante!!Tiene q pasarles algo antes de volver a casa!!Quiero ACCI?N!!

Bueno, espero leer pronto la continuaci?n, puesto que queda claro que ?sta me ha encantado ;)