Martes, 08 de agosto de 2006
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El coche se detuvo frente a la puerta, al otro lado de la calle. Todos bajaron del coche y llevaron las cajas al interior de la casa.
- Bueno, ya estamos aqu?, recordemos que debemos dejarlo todo tal y como lo encontramos... esos dos no deben percatarse de que aqu? ha estado alguien, al menos hasta que llegue el momento de atacar.
- ?A qu? te refieres?
- A las bolsas de cad?veres, obviamente. Una estaba bajo la cama de la habitaci?n del viejo y la otra en el desv?n.
Llevaron las cajas a la cocina y all? se reunieron, sobre la gran mesa de madera que estaba en medio de la cocina.
- Veamos, os ense?ar? c?mo funcionan estas preciosidades ?dijo Rafa mientras sacaba de una de las cajas una ballesta, un cartucho de estacas y una peque?a bombona de color metalizado-. Bien, esto es un lanza-estacas semi-autom?tico, funciona como una pistola, cada vez que apretamos el gatillo se dispara una estaca como ?sta ?y levant? una de ellas, de madera y cil?ndrica de unos quince cent?metro de largo y con una afilada punta-. Son muy resistentes y la punta est? endurecida al fuego. Bien, funcionan de la siguiente manera, en esta ranura de aqu? introduc?s la carga y en este otro la peque?a bombona. Cada carga contiene cinco estacas, as? que afinad bien la punter?a. La bombona contiene di?xido de carbono y es lo que permite que el arma se recargue sola; tras cada disparo se suelta este gas dentro del mecanismo que hace que la goma del arco se vuelva a tensar, dej?ndola lista para un nuevo disparo. Cada bombona da para veinticinco disparos, as? que no os tendr?is que preocupar de recargarla, espero. Y la ?ltima cosa, ?ste pico en la punta y este c?rculo sobre el gatillo hacen de punto de mira, como en las armas de fuego, solamente ten?is que alinearlos junto al blanco y apretar el gatillo. ?Alguna pregunta?
- No, todo est? claro ?dijo Isaac-, p?same la m?a.
Pedro abri? otra de las cajas y le pas? el arma a Isaac junto a cuatro cargadores. Al fondo de la caja vio una pieza de ropa gruesa de color oscuro.
- ?Y esto?
- Ah, s?. El chaleco. Poneos estos chalecos, tienen la zona del coraz?n reforzada con acero, pesan un poco, pero os proteger?n de un estacazo accidental o de algo peor.
- Menos mal, con esto ya me quedo m?s tranquilo ?dijo aliviado Isaac-. Venga, dame el m?o, me lo pongo ya mismo.
- Ahora que ya estamos todos armados y listos hablemos del plan de actuaci?n, ?no Rafa? ?pregunt? Javi- ?C?mo vamos a colocarnos?
- Yo hab?a pensado en que Pedro se situase en el sal?n para vigilar la salida por si los objetivos intentan huir; que Isaac y t? os situ?is en ambas habitaciones y que mientras uno sale de improviso del armario el otro entre por la puerta abriendo fuego. Yo pensaba situarme en la buhardilla a la espera del segundo objetivo.
- No es mal plan.
- Es importante que esper?is a que mi objetivo suba al desv?n para entrar en acci?n porque si no podr?ais hacer que finalmente no subiese y que fuese a por vosotros.
- Estupendo.
- Bien, a vuestros puestos. Todav?a falta una ahora y pico para que amanezca. Descansad un poco, pero estad alerta.
Los vampiros se fueron colocando en los lugares acordados, no sin antes esconder bien las cajas d?nde hab?an tra?do las armas y dejar las bolsas de cad?veres en el lugar d?nde las hab?an hallado. Pas? el rato sin que ocurriese nada cuando a cosa de las cinco de la ma?ana se oyeron unos pasos sobre el tejado. Rafa estaba all? y vio como uno de los dos proscritos abr?a la ventana con mucha ma?a y casi sin hacer ruido. Apenas se ve?a nada, solamente entraba por la ventana la tenue claridad de la calle que llegaba hasta all? arriba. Nuestro vampiro no osaba usar sus poderes vamp?ricos ya que ello habr?a alertado al objetivo porque al usarlo le confer?a un tono amarillo brillante a sus ojos. El proscrito entr? en el desv?n, seguido de su compa?ero. En la penumbra se les ve?a fornidos y grandes, cosa que hizo pensar a Rafa en lo buena que hab?a sido la idea de no enfrentarse cuerpo a cuerpo con ellos. Los vampiros hablaban entre ellos en una lengua extranjera que Rafa no conoc?a, al poco uno de ellos se dirigi? hacia la trampilla mientras el otro empez? a trastear la bolsa de cad?veres. Javi, que permanec?a dentro del armario, oy? c?mo se abr?a la trampilla del desv?n y c?mo se descolgaba la escalerilla, acto seguido escuch? el ruido de unos pasos que descend?an. Isaac, que permanec?a bajo la cama de invitados, tambi?n estaba atento, siguiendo los movimientos del segundo proscrito, que ahora se dirig?a hac?a la otra habitaci?n. Pedro restaba oculto tras el sill?n del sal?n, colocado junto a la puerta que daba al vest?bulo, tratando de o?r cualquier ruido escaleras arriba.
El proscrito lleg? a la habitaci?n y se agach? para coger la bolsa de cad?veres, en ese momento la puerta del armario se abri? con un seco golpe al darle una patada. Javi sali? de ?l apuntando al pecho del vampiro, el cual se movi? con asombrosa celeridad situando la bolsa de cad?veres frente a s?. El dispar? son? como un silbido que atraves? el vinilo de la bolsa y se clav? en el suelo de madera. Isaac al o?rlo sali? de debajo de la cama y corri? a la otra habitaci?n. El proscrito, que hab?a evitado el disparo de Javi, se incorpor? a toda velocidad y propin? un poderoso pu?etazo al otro vampiro, empotr?ndolo contra el armario. Mientras, arriba, Rafa se puso en acci?n e ilumin? sus ojos viendo perfectamente en la penumbra. El otro proscrito ya se hab?a metido en la bolsa y sac? la mano con ansiosa torpeza para salir lo m?s r?pido que pudiese. Rafa permaneci? tranquilo y expectante a que el otro hubiera abierto la cremallera y hubiera dejado al descubierto su pecho. Cuando ocurri? esto, y antes de que el vampiro se incorporase siquiera, Rafa ya le hab?a estacado con un certero disparo en el coraz?n.
- Dulces sue?os ?dijo Rafa sonriendo, al tiempo que se levantaba y corr?a escaleras abajo para socorrer a sus compa?eros.
Isaac cruz? el umbral de la puerta y vio a Javi, aturdido, empotrado en el armario. Inspeccion? la habitaci?n con la mirada pero no ve?a a nadie m?s, acab? mirando nuevamente a Javi, el cual se hab?a puesto a mirar al techo. Isaac comprendi? y alz? su arma tan r?pido como pudo. El proscrito se hab?a enganchado a las vigas de madera del techo y cuando el vampiro lo vio se dej? caer. Isaac apret? el gatillo pero no fue lo bastante r?pido y la estaca pas? sobre la cabeza del vampiro, clav?ndose en una viga. Volvi? a bajar el arma y la vista, y entonces sinti? una gran punzada en el cuello y todo se volvi? rojo. La cabeza de Isaac rod? sobre el suelo de madera tras recibir el potente corte del pu?al del proscrito, que salpic? la pared de una forma grotesca. El cuerpo definitivamente muerto del vampiro cay? tambi?n con un estruendo seco; mientras, Javi segu?a aturdido y con multitud de astillas clavadas en su cuerpo, dentro del armario. Rafa corri? por el pasillo, hacia la habitaci?n. Javi trat? de mantener el peso de su arma con un solo brazo... le resultaba imposible. El proscrito se dio media vuelta y mir? con ir? al impotente vampiro. Fue hacia ?l y levant? el pu?al de hoja curva para despu?s asestarle un fuerte golpe en la mano que sosten?a el arma, a la altura de la mu?eca. La mano de Javi cay? al suelo sin dejar de sostener el arma, y ?ste chill? de dolor. El proscrito alz? nuevamente el pu?al. Momento tras el cual apareci? Rafa por la puerta disparando contra ?l. La estaca la dio en el brazo que sosten?a el pu?al, atraves?ndolo por el codo. El vampiro solt? un fuerte grito y antes de que cayese el pu?al lo cogi? con la otra mano, encar?ndose al reci?n llegado, qui?n volvi? a disparar sobre ?l de nuevo. El impacto le dio en el pecho, a la altura del est?mago, demasiado abajo. El vampiro volvi? a chillar e intent? lanzarle el pu?al. Rafa volvi? a disparar nuevamente esperando dar por fin el blanco. El cuchillo gir? por el air? y acab? impactando en el hombro de Rafa, el cual cay? al suelo. La estaca acab? clav?ndose en el pecho del proscrito, justo en el coraz?n, lo que hizo que cayera pesadamente e inerte con un fuerte estruendo.
Comentarios (0)  Autor Asturel

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