sábado, 29 de julio de 2006
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Cuando Pedro regresó al bar la tropa seguía sentada en la mesa, charlando animadamente sobre temas variados. En cuanto se percataron de su presencia dejaron de hablar, esperando a que el recién llegado les informara de sus descubrimientos. Tras unos segundos de silencio, en los que Pedro se sentó de nuevo a la mesa, Isaac inquirió:
- ¿Y bien, que has averiguado?
- Pues no gran cosa -respondió el vampiro-, mi contacto no sabía más que el resto de humanos que vean las noticias.
El resto de vampiros lo miraron decepcionados, pensando que después de prácticamente una hora podría haber averiguado algo más, ya que si uno tiene contactos es para algo. El vampiro notó las miradas punzantes de sus compañeros y en seguida intento excusarse añadiendo:
- Eso no es todo, conseguí una dirección en la que un conocido suyo quizá pueda decirme algo más útil sobre el asunto, un tal C-13.
- ¿”Algo más”? Más bien “algo” diría yo, porque ese contacto tuyo no te ha dicho absolutamente nada, más que un extraño y dudoso nombre, ¿qué clase de apodo es C-13? Es que acaso es un androide.
La mayoría de los vampiros sonrieron y alguno no pudo ahogar una pequeña risilla por el bien comentado chiste. Pero al Nosferatu no le hizo ninguna gracia el comentario y mucho menos que se rieran del hecho de que no hubiese encontrado nada más útil que un pobre y extraño nombre.
- Bueno, esta vez iremos todos, no te ofendas Pedro pero prefiero estar delante cuando hables con dicho contacto -dijo Rafa, levantándose de la mesa.

Llegaron al cabo de pocos minutos ya que viajaban en coche. Se trataba de un barrio industrial bastante solitario y oscuro. La calle era muy larga y ancha, por lo que cada uno tomo una dirección para poder encontrar a C-13 de una forma más rápida. Ninguno sabía muy bien que hacer, si ir susurrando ese estúpido nombre o intentar descubrirlo en algún oscuro rincón. Pedro caminaba solo y algo despistado cuando alguien le toco el hombro. Era algo que no se esperaba y dio un pequeño bote. Antes de que pudiera girarse oyó una voz tenue pero clara:
- ¡No te gires! -y aunque parezca extraño le resultó imposible hacerlo- ¿Quién demonios eres y qué haces en mis dominios?
Pedro estaba algo asustado y aún molesto por la extraña situación, pero sin demorarse demasiado dijo:
- Mi nombre es algo que no te voy a decir, eres C-13 ¿no es así? Un contacto me dio esta dirección y me dijo que quizás tú me ayudarías.
- ¿Y quién es ese contacto tuyo y qué sabe de mí?
- Eso tampoco te lo diré. ¿Qué sabes de los asesinatos en Pedralbes?
- Qué malos modales gastas, pues no te diré nada a no ser que puedas darme algo que me interese.
- ¿Y qué podría interesarte de mí?
- Bueno, a partir de este momento me deberás un favor. Lo único que puedo decirte es que los causantes de tales asesinatos son dos vampiros que han llegado nuevos a la ciudad, huyendo de algún lugar creo. Y ahora no me molestes más, tengo asuntos que atender.
La extraña fuerza que impedía que Pedro se girase desapareció y éste lo hizo rápidamente pero allí ya no había nadie.
- Maldición –pensó-, he vuelto ha hacer todo esto solo. Espero que los demás no piensen que me lo estoy inventado todo, porque además otra vez vuelvo a estar sin demasiada información.
Pedro volvió al centro de la calle donde pudo encontrarse con el resto del grupo para ponerse al día de lo averiguado por cada uno. No hace falta decir que a los tres vampiros no les hizo ninguna gracia que nuevamente fuera el Nosferatu el único que hubiera hablado con el contacto y mucho menos que solamente hubiese conseguido esa pobre información.
- Menudo contacto a resultado ser -dijo Rafa-. Todo eso ya lo suponíamos nosotros.
El resto de vampiros hicieron como si asintieran a lo que Rafa acababa de decir. Pedro se limitó a encogerse de hombros y cruzar los brazos. Tras un molesto silencio Javi se decidió a proponer un plan:
- Bien, parece que no averiguaremos nada más a no ser que vayamos a Pedralbes. Propongo ir a casa del viejo a ver que encontramos.
Al resto del grupo le pareció bien, y por tanto se encaminaron sin perder tiempo hacia la casa del más anciano de los asesinados, el que vivía solo.

El barrio en el que estaba situada la casa era un residencial de casas unifamiliares de dos pisos y buhardilla. Cada casa tenía un jardín que rodeaba la vivienda; y la parte de atrás y la de los lados estaba separada del resto de jardines por una tapia de unos dos metros de altura.
- Bien, este es el lugar -dijo Javi, que era el que conducía.
La casa tenía la fachada desgastada por el tiempo, todas las persianas estaban bajadas y no se veía ninguna ventana accesible. El jardín estaba descuidado y las malas hierbas crecían a voluntad, comiéndose el camino de piedra que conducía desde la verja hasta la entrada de la casa. La puerta de la casa estaba precintada con cinta blanca y roja en la que podía leerse: “POLICIA NO PASAR”.
Los cuatro vampiros se adentraron en la finca y arrancaron la cinta que bloqueaba la puerta, introdujeron la llave en la cerradura y con un chirrido abrieron la puerta.
A su derecha, en el interior de la casa, podía verse una escalera que subía al segundo piso; al fondo, había una puerta que conducía a la cocina y a la izquierda había otra que llevaba al salón. Encendieron la luz y cerraron la puerta a sus espaldas.
- Yo iré arriba -dijo Rafa-, vosotros mirad en este piso a ver qué encontráis.
Los vampiros se separaron y Javi, Pedro e Isaac se quedaron en el primer piso para investigar. La cocina estaba sucia y descuidada; en la nevera había pegada con imanes una gran cantidad de propaganda de comida a domicilio. Dentro de la nevera había gran variedad de comida china, servida en paquetes de los que se reciben en casa. Era evidente que el viejo comía sólo comida rápida servida a domicilio. El salón emanaba un hedor nauseabundo, que de no ser por que los vampiros no necesitan respirar les hubiese sido imposible soportar tal peste. El olor procedía de gran cantidad de bolsas de basura que ocupaban la sala e impedían prácticamente el paso desde el salón hasta el vestíbulo. Al parecer el viejo no tenía familia, estaba solo y era un huraño. No salía para nada de casa, ni siquiera para tirar la basura. Si no hubiese sido por que la policía irrumpió en la casa para obligar al viejo a deshacerse la basura jamás hubiesen descubierto el cadáver ya que el olor a putrefacción del cuerpo hubiese sido bien disimulado por el hedor de la basura.
En el piso superior Rafa descubrió un lavabo y dos habitaciones. Una vez más el lavabo esta realmente sucio y el moho se acumulaba por todas partes. La habitación del fondo era la de invitados, cosa deducible por que la cama estaba sin hacer y las sábanas estaban guardadas en el armario. No encontró nada sospechoso en ella. En la habitación del viejo la cama estaba dispuesta pero las sabanas estaban revueltas ya que seguramente el viejo nunca se molestaba en hacer la cama ni en cambiar las sabanas y por eso éstas hedían bastante. Del armario colgaban algunos trajes viejos y apolillados. Debajo de la cama halló una bolsa de cadáveres vacía, en su interior había restos de tierra. -Debo aclarar que un recurso muy recurrido de los vampiros sin hogar fijo es el de llevar con ellos una bolsa de cadáveres para disponer de un refugio extra contra el sol ya que dichas bolsas son de plástico duro, impermeable y opaco-. Salió nuevamente al pasillo del piso superior y frente a la escalera, en el techo, descubrió la trampilla que llevaba a la buhardilla. La abrió, desplegó la escalera y subió a inspeccionar. Todo estaba a oscuras y ninguna luz podía encenderse, así que el vampiro recurrió a sus poderes vampíricos. Tras unos segundos de concentración los ojos se le iluminaron en un tono amarillento y entonces toda la habitación fue vista por sus ojos como a plena luz del día, aunque ésta seguía en oscuridad absoluta. Toda la buhardilla estaba llena de trastos viejos desordenados. Y después de revolverlo todo aún más encontró una segunda bolsa de cadáveres.
Se encontraron nuevamente todos en el recibidor y compartieron los indicios descubiertos.
- El viejo era un huraño que ni limpiaba ni cocinaba, pedía la comida a domicilio y tiraba la basura en el salón -dijo Javi.
Rafa llevaba una bolsa de cadáveres bajo cada brazo, así que elevándolas ligeramente añadió:
- Yo he encontrado esto debajo de una de las camas y en la buhardilla, es evidente que aquí han descansado un par de vampiros. Aunque me extraña que la policía no halla reparado en ellas.
- Eso se debe a que no estaban aquí cuando ellos descubrieron el cuerpo -sugirió Isaac- seguramente los vampiros volvieron a este lugar después de que la policía precintara la casa.
- Sin duda eso parece más lógico -respondió Rafa- aunque sigo pensando que la policía es bastante incompetente.
Habiendo terminado de investigar la casa, acordaron ir a registrar la casa de la pareja de jóvenes. La casa estaba a unas cuatro calles de la pocilga del viejo así que Rafa y Pedro decidieron ir hasta ella a pié, mientras Javi e Isaac iban en coche, para no dejarlo lejos, por si acaso lo necesitaban.
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