jueves, 27 de julio de 2006
Imagen

He aquí mi vieja nueva obra, de las 11.500 palabras que tiene la historia, solamente 5.800 se corresponden lo que escribí en el 2004, el resto son fruto del día 26 de julio. Esta historia la escribí después de narrar la aventura, he de decir que la parte vieja es fiel a lo que ocurrió en la partida de rol, el resto es totalmente inventado aunque no por ello mola menos ^^. Bueno que lo disfrutéis.

El Elíseo es el lugar donde los vampiros de la Camarilla pueden reunirse sin peligro, ya que en él las disputas están prohibidas. Cuando un vampiro es convocado al Elíseo ya sabe que el príncipe desea algo de él y bajo ésta situación se presenta nuestra historia.
En una gran sala del Elíseo esperaban cuatro vampiros. Estaban sentados alrededor de una mesa, sin nadie que la presidiera. Apareció entonces un quinto vampiro, cruzando la puerta. Todos lo reconocieron ya que formaba parte del grupo de confianza del Príncipe y era a él a quien solían encomendarle la tarea de asignar misiones a los vampiros más jóvenes.
- Siento haberos hecho esperar, estaba recogiendo este dossier -dijo mientras mostraba una carpeta- , necesario para vuestra tarea.
Nadie respondió, simplemente se limitaron a esperar a que se sentara o a que dijese alguna cosa más. El recién llegado se situó al principio de la mesa, sin sentarse, observando a los ya sentados. Tras un corto silencio asintió diciendo:
- Bien, ya veo que todos estáis aquí. Perfecto. Odio cuando tenemos que salir a buscar a aquellos que no obedecen las peticiones del príncipe -siguió diciendo mientras se sentaba- . Veamos, como la mayoría habréis oído en las noticias, a lo largo de la semana pasada un grupo de personas, presuntamente una secta satánica, ha cometido varios asesinatos en el barrio de Pedralbes. Lo que sorprendió a los investigadores, y les hizo sospechar de alguna clase de secta de carácter satánico, es que todos los cadáveres fueron hallados completamente secos, sin una gota de sangre. Lo que les sorprendió todavía más fue que ninguno de los cuerpos presentaba incisiones ni punciones mediante las cuales se la hubiesen extraído. La policía se ha limitado a recoger los cuerpos, buscar indicios en los escenarios de los crímenes, interrogar a cuatro vecinos y a precintar las diferentes zonas. No han podido hallar pista alguna, por lo que el caso ha sido archivado. Para nosotros la respuesta al acertijo es sencilla, el asesino es sin duda un cainita. Lo que verdaderamente importa es que Pedralbes es zona vedada a la caza por orden del Príncipe ya que se sabe a ciencia cierta que los cazadores de vampiros operan allí desde hace tiempo. Y es por eso que cualquier actividad vampírica en la zona podría poner sobre aviso a dichos cazadores y a nosotros en peligro. El Príncipe desea saber quién causó dichas muertes y por tanto quién debe ser castigado por poner en peligro la Mascarada y desobedecer sus mandatos. En este dossier encontraréis la información que la policía consiguió recopilar, no es gran cosa, pero os dará una mera idea de lo ocurrido. Tened también una copia de las llaves de las casas, para que podáis acceder a ellas sin llamar demasiado la atención. Sed precavidos, puede que los cazadores se huelan algo. Espero noticias vuestras; y ahora si me disculpáis debo atender otros asuntos.
Y tras decir esto, de la misma manera que llegó, se levantó y se marchó. Volvieron a quedarse los cuatro vampiros solos.
- Bien, es la primera vez que nos vemos -dijo uno de ellos cogiendo lentamente el dossier- mi nombre es Rafa, espero que sepamos llevarnos bien y que todo salga a pedir de boca.
- Eso espero yo también -añadió rápidamente otro- no deseo otra cosa que terminar este asunto y volver a los míos.
Los otros dos observaron detenidamente a sus nuevos compañeros de tareas mientras permanecían en silencio. Seguidamente, Rafa puso en marcha al grupo:
- Este no es un buen lugar para charlar, ¿Por qué no vamos al “Red Colors”? Es un bar que está no muy lejos de aquí, allí podremos echarle un vistazo al asunto tranquilamente.
Ningún miembro del grupo vio ninguna pega a la proposición del nuevo “amigo” así que todos se dirigieron al bar vampírico que estaba de moda: el Red Colors.

Llegaron al rato. Ante ellos se alzaba un viejo edificio de dos plantas. A su fachada estaba colgado un enorme cartel de luces de neón rojas que anunciaba el nombre del lugar: Red Colors. Contaba con un par de gorilas en la puerta, dos astutos ghouls con una asombrosa capacidad para reconocer a los no-muertos. De esta manera al local sólo accedían los cainitas y cualquier humano era repelido por aquellas masas de músculo con gafas de sol. El ambiente en el interior del lugar era fresco, con lo último del rock duro retumbando en sus altavoces. Los cuatro compañeros buscaron una mesa limpia en la que poder estudiar detenidamente los documentos facilitados por el subordinado del Príncipe y se sentaron. Sólo Rafa pidió algo de beber, el resto de compañeros prefería no alimentarse de la sangre de aquel lugar, ya que es sabido por todos que lo que se sirve allí no es más que sangre de animales. Después de que sirvieran la copa al único que la pidió todos prestaron atención a lo que en otra mesa cercana se comentaba. En ella había otro grupo reducido de vampiros que se lamentaba diciendo:
- Demonios, odio tener que hacer estas misiones tan estúpidas. ¿Por qué siempre nos encargarán a nosotros la maldita tarea de entregar maletas?
Los cuatro vampiros que ocupan esta historia se miraron los unos a los otros y, sin quererlo, sonrieron porque todos ellos recordaban alguna vez en la que habían tenido que entregar alguna maleta o algún paquete y, lamentablemente, no siempre había terminado todo bien. Pasado este inciso todos siguieron callados hasta que Rafa, sugirió:
- Bueno, que tal si me decís vuestros nombres, para empezar no estaría nada mal.
- Me llamo Javi -dijo el mismo que había hablado en el Elíseo- y como ya dije antes, espero terminar rápidamente con esto, no es nada personal chicos.
- Yo me llamo Isaac -anunció rudamente otro sin mirar al resto de vampiros, tras esto alzó la mirada hacia el dossier que estaba sobre la mesa- . Todavía es muy pronto por lo que podremos investigar algo antes de intentar visitar los escenarios de los crímenes.
Entonces, el que más distante y distraído había parecido durante todo este rato habló:
- Me parece buena idea. Mi nombre es Pedro, y como es evidente no necesito deciros a que clan pertenezco- y en efecto, era evidente, pues tal fealdad sólo podía ser la de un vástago del clan Nosferatu. Dicho clan es conocido por su alto conocimiento de secretos “sociales”, su rudeza en el combate y su capacidad para evitarlos.
El resto del grupo parecía reacio a desvelar sus respectivos clanes, ya que no tenían ganas de revelar con ello sus debilidades. Uno de ellos cogió el dossier y lo hojeó, después lo pasó al de su derecha y así hasta que todos se hubieron informado sobre el caso. Así pues, pudieron enterarse de que las víctimas habían sido cuatro: una pareja joven que acababa de casarse y vivía sola; Un viejo huraño que vivía sin ninguna compañía en su viejo caserón; y un hombre de unos cincuenta años que fue asesinado en plena calle mientras paseaba a su perro. Los diferentes escenarios no distaban demasiado el uno del otro, unas cuatro calles más o menos.
- Bueno, si alguien posee algún contacto que pueda ayudarnos a saber algo más sobre los atacantes este es el momento de usarlo -dijo Rafa con aire de líder.
Pedro miró a su alrededor como esperando a que alguien dijese algo, a que se pudiera evitar que él utilizase sus contactos, pues siempre se pide algo a cambio. Finalmente, dado el silencio entre los cuatro vampiros, dio un largo suspiro y anunció:
- Bien, yo conozco a alguien que quizá pueda ayudarnos...
- Perfecto -dijo Rafa-, te esperaremos aquí si es que no has de tardar mucho.
- No, no está muy lejos de aquí, en menos de una hora estaré de vuelta.
- Entonces vete ahora, esperaremos tus averiguaciones.
Dicho esto, el Nosferatu se levantó de la mesa y desapareció entre la multitud en su camino hacia la salida. Dejamos entonces la acción del bar y seguimos a nuestro amigo con contactos.

Pedro pudo quedar con su contacto a unas diez calles del Red Colors, y allí entre sombras se encontraron para hablar.
- Hola, volvemos a vernos, si se puede decir así -dijo la sombra que debía ser el contacto del vampiro-. Y una vez más, necesitas de mis conocimientos, ¿no es así?
- Sí, estoy investigando los sucesos de Pedralbes. ¿Sabes algo al respecto?
- No se más que lo que las noticias han dicho, es decir: poco. Ya sabes que la Camarilla siempre lleva con gran secretismo esta clase de asuntos. Lo que sí que puedo facilitarte es el nombre de alguien que quizá sepa algo, aunque dudo que sepa demasiado.
- Cualquier cosa servirá, siempre es mejor que nada.
- Bien entonces, se hace llamar C-13, podrás encontrarlo en esta dirección -y de la sombra surgió un brazo que le extendió un trozo de papel- dile que vienes de parte mía y entonces compartirá lo que sepa.
- Muchas gracias, te debo una.
- Eso no lo dudes nunca, uno no es una hermana de la cristiandad.
Lo que Pedro había obtenido hasta el momento no era gran cosa y para colmo le debía un favor a alguien, pero al menos tenía otra posibilidad de hallar algo importante. Ahora sólo esperaba que dicha persona no le pidiese un nuevo favor, al menos su contacto no había dado a entender tal cosa. Había consumido casi cuarenta de los sesenta minutos que había dado de plazo para volver al bar, así que decidió ir a comunicar sus averiguaciones en lugar de ir directamente a ver al nuevo contacto.
Comentarios (0)  Autor asturel  | Enviar
Comentarios