Jueves, 25 de mayo de 2006
Aquella noche casi no hab?a podido dormir, ten?a como un nudo en la boca del est?mago que le imped?a conciliar el sue?o. Quedaba poco menos de quince minutos para que terminara la ?ltima clase del d?a y pronto se dirigir?a hacia la salida del metro, d?nde hab?a quedado con Hellen.

Marty no pod?a cre?rselo, se agitaba nervioso en la silla, pensando todo lo que iba a ocurrir ese mismo d?a; lo que iba a comenzar en escasos minutos. Intent? relajarse, mirando detenidamente el aula. Era casi la una del medio d?a y la luz del sol entraba con fuerza por los grandes ventanales haciendo algo inc?modo el estar ah? sentado. Por suerte, Marty se hallaba
sentado en la hilera de sillas m?s pr?ximas a la salida.

Normalmente no se sentaba ah? pero esta vez pens? que ser?a lo m?s conveniente por si acaso se le ocurr?a abandonar la clase antes de tiempo para ir al lugar acordado, de esta manera su salida pasar?a casi totalmente inadvertida. No hab?a mucha gente, a estas horas la mayor?a ya se hab?a cansado de dar clase por lo que seguramente estar?an en la terraza del bar tomando el sol o charlando animadamente. Adem?s, la clase de Psicolog?a social aplicada y del comportamiento colectivo ?m?s cari?osamente conocida como PSACC- no sol?a ser muy amena que digamos? quiz? hoy s? lo era, en cualquier caso Marty no lo sab?a porque era incapaz de prestar atenci?n con todas esas emociones y pensamientos agolp?ndose en su joven y bien formado cuerpo. El profesor manten?a una cara agria, como de perpetuo enfado, mientras expon?a su explicaci?n. Caminaba nerviosamente de una punta a otra de la clase, al tiempo que gesticulaba en?rgicamente; de vez en cuando soltaba alg?n comentario en tono agresivo, callaba y miraba al alumnado como esperando una respuesta pero s?lo se trataba de un recurso dial?ctico, del estilo de una pregunta ret?rica, con lo cual no tardaba en proseguir su monserga como si nada pudiera interrumpirle.

Marty se reclin? en la silla y sac? su m?vil. La una menos cinco, ya casi era la hora. Hac?a a?os que se val?a del reloj del m?vil, ya no llevaba nada en las mu?ecas. Cuando era ni?o era diferente, entonces si que llevaba su querido reloj Casio y algunas pulseras de cuero o tela; pero ahora no soportaba que nada le aprisionase las mu?ecas ni el no poder sentir el tacto de sus brazos sin encontrarse nada que le estorbase. Al fin y al cabo, siempre llevaba el m?vil encima, por tanto ?qu? necesidad ten?a de llevar reloj? No sab?a que hac?a esperando a que fuese la hora. Hac?a rato ?desde que comenz? la clase, pr?cticamente- que no prestaba atenci?n. Pens? en marcharse en ese mismo instante pero la verdad es que para lo que quedaba le parec?a rid?culo hacerlo.

-Bueno, eso es todo, seguiremos el pr?ximo d?a.
Y diciendo esto, el profesor comenz? a desdoblar las mangas de su camisa, que hab?a doblado de manera precisa para quedarse remangado y as? poder gesticular con total libertad. Dio media vuelta y comenz? a recoger sus cosas. Marty se levant? casi de un salto y se puso la chaqueta. Sab?a que en cuanto pisase la calle se la quitar?a y la pondr?a en el asa de su mochila, como de costumbre, pero m?s bien era una cuesti?n de comodidad el hab?rsela puesto porque as? no ten?a que cargar con ella en los brazos ni estorbaba su aspecto por llevarla colgada. Baj? las escaleras r?pidamente y pas? por los pasillos casi sin levantar la vista del suelo, de esa manera no tendr?a que detenerse a saludar a nadie. No pod?a esperar, ni perder el tiempo hablando con nadie, ard?a en deseos de ver a Hellen, de ir en su coche con ella.

Sali? a la plaza del campus, estaba pr?cticamente desierta. El sol pegaba fuerte a aquellas horas del medio d?a y solamente se ve?a a un par de personas disgregadas en los bancos del final de la plaza. Marty dirigi? su vista a la parada del bus interno de la facultad, el que llevaba a los alumnos desde la salida del metro hasta el edificio d?nde estaban las clases, todav?a no hab?a llegado. Le daba lo mismo, har?a el camino a pie, no pod?a esperar. Baj? el camino a paso acelerado y no tard? mucho en situarse junto a la salida del metro.

All? estaba ?l, esperando, viendo como las personas iban apareciendo por las escaleras mec?nicas y sal?an del metro. Se qued? atrapado en sus pensamientos, al tiempo que sus ojos s?lo captaban una extra?a procesi?n de pies que se mov?an, y de escalones met?licos que desaparec?an en el suelo; como un borr?n azulado, con matices negros que transcurr?an en destellos. De pronto un bocinazo, corto pero intenso, le hizo regresar de su trance dando un peque?o salto, no sab?a ni el tiempo que hab?a pasado, quiz? hab?an sido segundos, o quiz? minutos. Alz? la vista y vio un coche azul metalizado, del mismo color que el que algunas veces toma el cielo, en los atardeceres tormentosos, cuando los rel?mpagos cubren el cielo de manera intermitente. Y en su interior, a trav?s de la luna delantera, la vio a ella. Llevaba unas gafas de sol de estilizada l?nea, y el pelo recogido en un vistoso mo?o que dejaba sobresalir las puntas de sus cabellos, formando un ex?tico tocado. Marty sonri?, recogi? su mochila del suelo y corri? hasta el coche.

Una vez dentro ?l se qued? callado, ella lo mir? de arriba abajo y reclin? un poco las gafas con su mano derecha para poder observarlo sin ellas.
-?D?nde vas as? por la vida? ?refiri?ndose a la chaqueta tejana que ?l llevaba puesta ??es que quieres ponerte enfermo?
?l se ri? discretamente y comenz? a quit?rsela.
-No, es una cuesti?n de comodidad. Prefiero llevarla puesta a llevarla en la mano, me estorba. Adem?s, pi?nsalo, la chaqueta te protege de que te de el sol directamente y es lo suficientemente holgada como para que entre el aire, por lo que no pasas calor, sino al contrario.
Hellen volvi? a ajustarse las gafas con un marcado gesto, empujando las gafas con su dedo ?ndice justo en el puente de las mismas, entonces sonr?o ampliamente al tiempo que dijo:
-Ya, ?claro! Ponte el cintur?n.
Marty comenz? a inspeccionar el coche. Todo estaba impecable, el salpicadero era amplio y el cuadro de mandos quedaba bien enmarcado tras el volante. ?ste se mov?a estilizadamente, sujeto por las manos hermosamente blancas de Hellen. Su piel se ve?a fina, lustrosa y suave. Pod?a captarse un ligero olor a rosas, procedente de ella, que ya parec?a provenir del propio coche. Iba moviendo los dedos, dando golpecitos sobre el volante, al ritmo de la m?sica. Los elegantes acordes de Darling Violetta sonaban por los cuatro altavoces del coche, llen?ndolo de frescura y haciendo que Marty tambi?n comenzase a dar golpecitos con el pie de manera r?tmica.
-?Qu? tal las clases? ?dijo Hellen de repente -?aburridas? Seguro que s?. Yo he tenido un d?a bastante horrible, parece ser que ayer la m?quina de copister?a se estrope? y esas est?pidas no ten?an el material que les ped? para hoy. Total, que he tenido que dar la clase sin ?l. Horrible, es muy dif?cil explicar un test sin poder ense?arlo a cada uno de los alumnos. Y para colmo la est?pida de mi vecina me ha llamado urgentemente, que hab?a tenido un problema... dec?a que se le hab?a muerto alg?n familiar o algo as? y que si pod?a cuidar a su gato.
-Vaya, ?y qu? le has dicho?
-Pues no me he podido negar... porque ella siempre me recoge paquetes cuando no estoy en casa, me presta cosas cuando no tengo... en fin...
-Ya. Bueno, ?y c?mo es el gato?
Ella gir? la mirada hacia el infinito, la charla la aburr?a. Se qued? unos segundos pensativa, despu?s volvi? a mirar al frente, a la carretera.
-Ya lo ver?s, lo recoger? cuando lleguemos, es bastante d?cil. Bueno, como todos los gatos... los gatos son muy pasotas, eso es lo que no me gusta de ellos. Prefiero un perro.
-S?, yo tambi?n. Uno nunca sabe lo que pasa por la cabeza de un gato cuando lo mira directamente a los ojos, nunca cambian su expresi?n... parece como si en cualquier momento fueran a saltarte directamente a la cara, para sacarte los ojos de un ara?azo.
Ella r?o.
-Que gr?fico ?dijo Hellen.
-Es cierto, me dan mucho repel?s.
-Oye, ?y t?? ?No me cuentas como te ha ido el d?a?
-?Yo? Pues como siempre, bastante relajado. A primera hora he tenido memoria, a segunda ten?a libre y he ido al bar un rato. Nada, hemos estado comiendo algo y charlando.
-?Qui?nes?
-No las conoces.
-?Ninguna va contigo a clase? Si van contigo seguro que las tengo vistas, siempre me fijo en quien tienes alrededor.
-?Me vigilas?
Ella r?o abiertamente.
-No, mi joven genio, es que en esta facultad hay muchas chicas y quiero ver con quien te relacionas. No son celos, es curiosidad.
-Tranquila, ninguna se puede comparar contigo. Adem?s, son s?lo compa?eras, cuando estoy contigo en clase me olvido de todo.
Marty se rasc? el cuello, hab?a perdido el hilo de lo que estaba diciendo.
-Bueno, como iba diciendo, he estado un buen rato en el bar y a las once y media he ido a social aplicada.
-Ten?as raz?n.
-?Sobre qu??
-No ha sido un gran d?a.
-Y qu? esperabas, ?un tiroteo?
-S?, exacto, con explosiones, rechinar de ruedas y sirenas de la polic?a
Ella volvi? a re?rse. Marty hizo un chasquido con la lengua como indicando la poca seriedad del asunto y movi? negativamente la cabeza al tiempo que miraba hacia la calle desde la ventana del coche.
-No te enfades, estaba bromeando.
?l la miro y sonri?, puso su mano sobre la de Hellen, que estaba sobre el cambio de marchas, y dijo:
-Como iba a enfadarme contigo, y menos por un juego como este.
Ella le devolvi? la sonrisa y asinti? con la cabeza.

El coche se detuvo. Se trataba de una tranquila calle, con ?rboles a ambos lados de la carretera, formando un pasillo de bienvenida. Todo estaba lleno de escaparates de tiendas de ropa, de complementos, joyer?as, zapater?as... al final de la calle pod?a verse una plaza con una fuente, otrora blanca, de m?rmol ligeramente desgastado por la poluci?n de los coches. Hellen sac? un peque?o mando negro de uno de los cajoncitos situados debajo del cuadro de mandos, junto al volante, y apret? uno de los botones. La puerta de un garaje situado a la derecha comenz? a abrirse, y cuando lo hubo hecho entraron.
-?Hemos llegado! ?exclam? ella ?Bueno, vamos, me muero de hambre. ?Te gusta la pasta?
-Claro, ?dijo ?l sonriendo ?me encanta.
-?Y la ternera?
-Mmm... ?dijo al tiempo que se frotaba el est?mago; y dio por contestada la pregunta.
A Marty le encantaba el olor que se respiraba en los garajes, una mezcla de humedad y gasolina. Le tra?a buenos recuerdos del garaje que ten?an sus padres cuando era peque?o. Recordaba como siempre dec?a que le gustar?a vivir all?, y tambi?n como su padre lo llevaba a coscoletas desde el parking hasta el piso cuando regresaban tarde a casa, y ?l estaba medio dormido.


Se que es anormalmente largo para lo que acostumbro a colgar en mi blog... sorry! Para alabar al master pero espero que os haya gustado. Quiz? alg?n d?a la siga.


Parte 1
Parte 3
Parte 4
Parte 5
Comentarios (1)  Autor Asturel

Comentarios
Autor Sassenach
Jueves, 08 de junio de 2006 | 13:23
??De esta tem?tica entiendo!!no lo he encontrado largo, y por supuesto te di? fuerte con la profe!!jejejeje.

Lo que me han faltado m?s detalles, m?s descripciones ?ntimas...el beso de la primera parte casi ni se saborea!! Y con lo bien que describes seguro te sale de miedo!

Besos Obesos!Hasta pronto!!