Las luces de la calle caían tenuemente sobre los muebles de la sala; con las cortinas descorridas, hasta el más oscuro rincón tomaba un tono azulado debido a los neones de un cartel publicitario cercano.
Un silencio impuesto imperaba en la estancia. En la cama, recostada, permanecía ella mirándole desde una sonrisa socarrona, de triunfo. La cara de él no cambió un ápice, simplemente se dedicó a acercarse lentamente hacia ella. La luz azulada perfilaba su torso desnudo, haciendo sus fuertes músculos aún más marcados. Cuando estuvo junto a ella se detuvo; y al tiempo que inspiraba profundamente se reclinó hasta que su cara estuvo a pocos centímetros de la de la chica. Y mirándola delicadamente, directamente a los ojos, con actitud entrañable, dijo en susurros:
- ¿Crees que mi amor es incondicional? ¿Crees que no puedo vivir sin ti? ¿Que lo que me haces no afecta como te veo?
La cara de ella palideció por momentos, y la sonrisa socarrona fue desapareciendo a medida que él formulaba las preguntas. Él permaneció inmóvil, observando la reacción de su amada. A cada segundo que pasaba en esa situación parecía ponerse cada vez más nerviosa, sintiéndose incómoda. Finalmente, ella se recostó todavía más en la cama, tratando de alejarse de él, al tiempo que cruzaba los brazos sobre su pecho, como para protegerse de manera inconsciente. Su semblante tornó a uno más serio, justo antes de decir:
- Si quieres marcharte ya sabes dónde está la puerta.
Él no pudo reprimir una sonrisa de triunfo. Qué débil le parecía, que alejada de la chica dulce, inteligente, y llena de fuerza de la que él se enamoró años atrás. Sin ocultar la sonrisa, se acerco a ella aún más y tras darle un dulce beso en la mejilla volvió a ponerse erguido mientras dijo con voz juguetona:
- Tranquila, amor mío, no tengo intención de dejarte... no aún. Todavía hemos de compartir muchas cosas...
Y habiendo plantado un total desconcierto en la chica con esto último que había dicho, dejó silenciosamente la habitación y ella se quedó sola, pensativa.
Dedicado a quién se lo he leído hoy mismo, mientras disfrutábamos de un café tras haber compartido una espléndida comida. Espero que este texto sea un buen recuerdo que adjuntar a este genial día.
Un beso muy fuerte, para tí y...
Para todos, of course
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Autor
asturel
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