martes, 28 de febrero de 2006
-Detente, ¡no lo hagas!

¿Qué coño pretende? Eso mismo me pregunto mientras la miro con mis ojos clavados en su rostro, como absorbiendo cada pequeña variación. No digo nada, simplemente elevo un poco más el brazo, a medio camino de su posición final.
Puedo leer el miedo en sus ojos. Sí, el miedo... más que cualquier otra emoción que yo desearía... lamentación, tristeza, comprensión, arrepentimiento... no, ninguna de ellas.
“Sí, voy a hacerlo” Me digo. Se lo merece, me lo merezco.

-¿Por qué haces todo esto? ¿Qué te he hecho yo? ¡No lo comprendo!

Las lágrimas brotan de sus ojos, y su cara se está poniendo roja de desesperación. ¿Que no lo comprende? ¿Que qué ha hecho ella? ¿Que por qué hago todo esto? ¡Maldita sea! Yo la desdeño por su comportamiento, por toda esa falsedad que hasta en el maldito momento de su muerte está mostrando ante mí...
-Vas a pagar todo el mal que me has hecho- murmuro más para mí que para ella. Aunque no se si lo habrá oído; su rostro a tornado a una mueca de incomprensión todavía más absoluta. Mi brazo ya esta totalmente horizontal. Amartillo el percutor del revólver.

-¿Quién demonios eres? ¡No me mates! ¡No se de qué me estás hablando!

No entiendo nada, ¿qué está diciendo esta estúpida?
¡Me duele la cabeza! Entrecierro los ojos medio aturdido, no lo entiendo, ¿qué me está ocurriendo...? Sé que es ella, ha de ser ella, sí, ella me hizo todo eso ¿no? ¡Sí! Estoy seguro.
Se oye un estruendo enorme. La madera de alrededor de la cerradura se ha astillado con un gran crujido. Veo aparecer un hombre vestido de azul oscuro, un policía. Oigo un gran petardazo y una gran punzada en el brazo. Todo mi cuerpo parece colapsarse del dolor, el revólver se escurre entre mis espasmódicos dedos. Otro petardazo. Noto otra gran punzada en el cuello, debajo de la nuez.
Caigo de espaldas al suelo, comienzo a verlo todo borroso. Escucho mis burbujeantes intentos de respirar, la boca me sabe a sangre. Veo la cara de esa mujer, está tan llena de un extraño terror que parece esconder alivio... Estoy lleno de dudas... ¿qué ha ocurrido? ¿Qué es todo esto? ¿Era ella? ¿Realmente ella existe? No veo nada... no oigo nada... no...

-¡Tranquila señora! ¿Está usted bien? ¡Todo a pasado! Venga, la llevaré lejos de este horrible lugar.
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