S?bado, 03 de diciembre de 2005
S?... hoy la luna se ve muy grande en el cielo. Completamente llena. Y su luz ilumina el parque casi haciendo innecesarias las pocas farolas que lo pueblan. Me muevo con sigilo por entre los arbustos, ajeno a la torpe mirada de los mortales. Es tan f?cil enga?arlos... a veces... incluso siento l?stima por ellos. Pero no por estos dos, me he fijado en una pareja que se est? besando en un banco, lejos del alcance de las farolas y a la penumbra de un espeso ?rbol que bloquea la luz lunar.

Como un suspiro, salto de entre los arbustos y golpeo al joven dej?ndolo inconsciente. La chica tambi?n ha ca?do al suelo y est? ahora desorientada. Tan sencillo... la tomo entre mis brazos con fuerza y la levanto al tiempo que hundo mis colmillos en su garganta. Se me ocurre una idea... una broma macabra y sin gracia pero que me produce gran regocijo. S?... vac?o casi completamente a la muchacha, hasta el punto que siento un ligero mareo por el exceso de sangre en mi cuerpo, siento como mi piel se llena de calor, se vuelve tierna y llena de vida de nuevo. Saco un cuchillo y rajo la garganta de la chica, haciendo que parte de la sangre que a?n le queda caiga sobre el muchacho inconsciente. Alguna heridas defensivas en el cad?ver, alg?n ara?azo en el joven... como me gustan las novelas de misterio. Coloco el cuchillo en las manos del joven y me acerco a su o?do. Acaricio suavemente su cuello y noto como comienza a recuperar el sentido lentamente.
-No vas a dejarme...- susurro levemente- eres m?a y de nadie m?s. ?Vas a dejarme? Entonces es mejor que est?s muerta.
Puede resultar sorprendente pero los humanos son tan f?cilmente sugestionables... puedo trastear en su memoria como el que reordena los libros de su estanter?a, introduciendo si es necesario nuevos libros cargados de historias.

Una vez saciado, y habiendo descargado parte de mi maldad, me toca proseguir. Voy a buscar informaci?n... s?, a la mejor biblioteca de lo oculto de la ciudad. Resulta extra?o pero la pura verdad es que al fin y al cabo aquellos que m?s saben sobre los vampiros son los humanos. Obviamente no hablo de la humanidad en s?, me refiero a aquellos grupos, a aquellas sociedades secretas que siempre han existido paralelamente a los vampiros. Muchas de las ideas que tienen sobre nosotros, que creen ciertas, son completamente falsas... desvar?os de un pseudocazador necio, demasiado cobarde como para vivir las propias historias que se inventa. Pero... lo que s? que consiguen en gran medida es seguir nuestros pasos... catalogarnos como a muestras de laboratorio... y es de eso de lo que me voy a aprovechar.

He llegado al lugar, un fr?o edificio de oficinas. Trepo por la escalera de incendios y llego hasta el piso concreto. Hay luz en su interior... como yo esperaba. Mi querida Sarah siempre se queda a trabajar hasta muy tarde y al fin y al cabo la noche acaba de comenzar. Es tan bella... cabellos largos y lisos, de un tono rojo brillante, piel delicadamente blanca, y una figura estilizada, apenas perceptible bajo esa bata. Y pensar que si pudiera no dudar?a ni un segundo en destruirme... si supiera mi condici?n de vampiro. He fingido ser humano en su presencia, he charlado con ella durante horas, en su casa, sin ning?n temor. Como ya he dicho los humanos son f?cilmente enga?ados con nuestros trucos. Pero esta vez no ir? de frente, nunca acceder?a a darme la informaci?n que le voy a pedir, se supone que ni siquiera se que se dedica a esto, seg?n ella no es m?s que una escritora de novelas de terror. Pero... ninguno de los dos es lo que aparenta, igual que yo no soy simplemente el propietario de una librer?a.

Fuerzo una de las ventanas situadas en una habitaci?n pr?xima, sin hacer a penas ruido. Voy directamente a los archivos. Hay un hombre en la entrada pero... si no quiero no me ver?. Puedo confundir su mente con facilidad, hacerle pensar que no estoy all?, su profundo inconsciente le har? girar la cabeza en direcci?n contraria cuando yo pase, como temeroso a darse cuenta de que eso que pasa junto a ?l no es humano, que la muerte le est? evitando por propia voluntad. Comienzo a buscar... ?encontrado! Bendita era digital... esta es una de las cosas que s? que me gustan de esta ?poca. Copio los archivos en un disco y... listo.
Ahora deber?a marcharme por donde he venido, sin ninguna dificultad, pero... siento la necesidad de volver a verla antes de proseguir con mis intenciones. Qui?n sabe si ser? la ultima vez que pueda ver su delicado rostro...



Continuar?...
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Comentarios (0)  Autor Asturel

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