¿Es de noche? ¿Habrá oscurecido ya, o todavía habrá en el horizonte algún vestigio de sol que pueda destruirme?
Cada tarde abro los ojos, y cada tarde me pregunto si me habré despertado antes de tiempo. Una parte de mí quizá desee que así sea... que abra de un manotazo la tapa del ataúd y que la luz del todavía presente sol se cuele por la ventana y acabe con esta dura agonía que ya dura doscientos años.
Pero en realidad me miro al espejo y en lo más profundo de mi alma sé que no es así, que cualquier situación, sea cual sea, es mejor que estar muerto... mejor que desaparecer en el olvido.
Empujo lentamente la pesada tapa de roble y una tenue luz golpea mis ojos. ¡No puede ser! Cierro los ojos rápidamente, por instinto. Pero... no me quema... por un segundo había olvidado que en los tiempos modernos las noches son tan luminosas, o incluso más, que los días. A veces odio tanto ésta época... tan privada de dirección, de sentido... como si los días fuesen pasando inexorablemente sin ninguna razón de ser.
Pero me estoy yendo por las ramas... y hoy tengo mucho trabajo... oscuros asuntos que he de atender. Normalmente paso mis días sin grandes quehaceres, me alimento, medito, leo, visito alguna de mis mascotas mortales... pero estos últimos días han pasado cosas frente a las cuales no me puedo mantener al margen. No, debo resolverlas antes de que se vuelvan demasiado peligrosas, tanto que incluso puedan destruirme.
Lo primero, alimentarme. Los vampiros medianamente antiguos, como yo, podemos pasar días sin probar si quiera una gota de sangre siempre y cuando llevemos una vida tranquila, sin ajetreos. Pero en las noches como la que hoy se avecina el consumo de sangre se puede disparar violentamente, tanto que si ese fuera el ritmo normal haría tiempo que los humanos me habrían dado caza. Probablemente esta noche necesite la sangre de unas dos o tres personas si la cosa no se tuerce. Y si mi intención debido a viejos vestigios de humanidad que todavía puedan quedarme es no vaciarlos por completo, preservando su vida, ésta cantidad puede doblarse o incluso triplicarse. Hoy en día hay que ir con cuidado, es mejor no andar por ahí matando humanos y dejándolos completamente secos... más que nada por temas de seguridad y por mantener la mascarada, el secreto de la existencia de los vampiros.
Cual sería el atuendo más adecuado... algo cómodo, sin duda. Pantalones tejanos, calzado deportivo, un jersey grueso y mi cazadora de cuero marrón. Exacto, ropa de lo más normal, no pienso pasearme como un pieza de museo por las frías y alocadas calles de esta oscura ciudad. Armamento... ¿debo valerme de mis poderes sobrenaturales o usar las herramientas que el hombre a concebido? Y en este segundo caso... ¿me inclinaré por la eternamente elegante espada o por las más sofisticadas armas de fuego? Mmm... cuanta duda... aunque creo que de momento me bastaré con mis poderes sobrenaturales, que no son pocos, aunque eso pueda suponer un gasto de sangre.
Salgo de casa y me dirijo a algún parque, no es demasiado tarde... cerca de las siete de la tarde, estamos en diciembre y ya hace una hora que el sol se puso, así que seguramente podré encontrar alguna pareja de novios que estén disfrutando de su pasión... No, claro que no estoy hambriento, pero dada la situación es mejor comenzar la noche completamente saciado, como ya he dicho... no se sabe como se van a desarrollar los acontecimientos, ojalá todo gire a mi favor.
Continuará...
PARTE 2
PARTE 3
PARTE 4