Dicen que al pasar del pensamiento al papel las cosas son liberadas de nuestra mente. Las cargas, en un principio insoportables y desquiciantes, se vuelven más llevaderas tras ser plasmadas. No sé si es cierto. Tampoco se si eso se cumple cuando en vez del papel y la escritura, con la intimidad de la mano que escribe, se utiliza el frío teclado de un ordenador, y cuando en vez de mover grácilmente la muñeca se mueven los dedos de manera alocada y enérgica. No lo sé.
Tras esta declaración de expectativas sobre la función del texto... no queda más que explicar aquello de lo que me quiero “liberar”.
Hoy no ha sido un buen día ni por asomo. Aunque todo sea dicho me había levantado con ganas de afrontarlo, de hacer algo con él. Pero en fin... una primera incidencia ha sido con el coche, iba contento, animado, escuchando mi música como de costumbre y un gilipollas me ha hecho una guarrada de las gordas con el coche... desde ahí me he ido llenando de ira... y al final he ido tan a saco que he llegado a la uni en 25min... nada bonito de ver, de veras.
Lo siguiente que sigue a lo largo del día ya es más personal y... no estoy dispuesto a compartir esa clase de información así que... sorry. Es la primera vez que censuro mi blog pero... no lo veáis como censura, pero si lo cuento, mi identidad puede verse dañada. ¿Por qué? 1. Quizá no sea el momento para dar una clase de Psicología de la personalidad. 2. Digamos que las implicaciones emocionales no permiten difuminar la información a “todo cristo” porque eso podría poner en peligro mis autoconceptos y los que el concepto que tenéis de mí. En fin... pues eso:
Quedaros con la idea de escribir lo que sintáis, que no publicar, seguro que os hace sentir mejor ;)
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Autor
asturel
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