martes, 25 de octubre de 2005
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Últimamente he notado algo extraño, como una sensación de ahogo al despertarme. Una tos exagerada después de ducharme, como que me falta el aliento sin tener motivos. No estoy enfermo, hace semanas que dejé de estarlo. A primera vista parece no haber motivos para ello. Lo más extraño, y la razón por la que no he ido al médico, es porque pasados esos primeros momentos matutinos la tos desaparece, y la extraña sensación de ahogo también.

Esto me hace pensar en algunas causas, unas más posibles que otras, y otras más sensatas que unas... Nuevamente vuelvo a acosarte con estos pensamientos enfermizos, esta voluntad de ver “mal” dónde no lo hay. No puedo evitarlo. Perdóname pero siento que se está abriendo una realidad horrenda ante mí, verdades extrañas y repugnantes que yo también desearía poder negar. Pero... no es así.

El motivo de ésta extraña patología creo que está en alguna fuerza extraña que me roba el aliento por las noches. Leí en libros de psicobiología acerca de las fases del sueño, sobre el sueño profundo, o REM, el cual se produce a lo largo de la noche en periodos mas o menos largos, pero siempre precedido de unos noventa minutos de sueño No-REM. Pues bien, leí que el sueño profundo es en el que realmente descansamos y, lo más importante, en el que se producen los sueños. Pues bien... algo me dice que esa fuerza extraña está apoderándose de mis sueños profundos, impidiendo que mi mente descanse de manera correcta y robándome ese aliento que son los sueños. A decir verdad, hace semanas que no recuerdo un solo sueño que haya acontecido a lo largo de las noches dormidas... es extraño, ¿acaso habrá sido un lento proceso? ¿Una discreta perdida diaria de fuerza...? Debo hacer algo, no puedo seguir en este estado...

¿Pero que puedo hacer? Si ni siquiera sé a lo que me enfrento. Quizá pueda enfrentarme a “ello” en mis sueños, quizá si me esfuerzo con toda mi voluntad a recordarlos a medida que se producen esa cosa no podrá sorberlos... no podrá... robármelos. Espero que la próxima carta no sean absolutas locuras, porque ello significará que esa cosa me ha robado toda la cordura que aún me queda, aunque sea poca.
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