domingo, 06 de marzo de 2005
¡Menuda partidaza la de anteayer!
Vampiro la mascarada… os pongo en situación: llevo a un vampiro del clan del Toreador, Jacob. Un pedazo de vástago de generación ocho con auspex, celeridad y presencia tres, y esa pedazo de apariencia cuatro…
El caso era que el príncipe de Praga nos había confiado el mantenimiento de una ciudad próxima. En el anterior capítulo un grupo de cinco lupinos nos había metido la paliza de la vida (cinco agravados) y se habían quedado con la macro-discoteca de seis plantas.

Después de varios días de recuperación y de llorarle al príncipe éste nos ayudó en ese asunto reuniéndose con el líder del grupo Garou, y relegándonos a ocuparnos de los conflictos con el sabbat.
Pues nos encontramos la cuadrilla (gangrel=nata, nosferatu=bea, tremere=carlos y yo) en la ya recuperada discoteca cuando entró un hombre de unos cincuenta años, se acercó a la barra y pidió un Whisky. Yo me acerqué a él con intención amistosa para preguntarle a dónde se dirigía y de paso utilicé mis poderes vampíricos para revisar su naturaleza… resultó tener una extraña falta de aura. El hombre dio la mínima información y apurando su copa se dispuso a marcharse. El gangrel, que había visto el crucifijo del extraño, le preguntó: «bonito crucifijo ¿es usted creyente?» a lo que el hombre responde que sí.

El cristianito comienza a caminar hacia la salida, a medio camino se detiene y sin girarse si quiera susurra: «¿Y vosotros, creéis?» Nosotros nos miramos los unos a los otros, el gangrel se afirma sin dudarlo y yo, pobre de mí, revelo: «Es un poco difícil creer en Dios en los tiempos que corren ¿no cree?» Me cago en mi madre… ¿por qué no cerré la boca? El maldito demente, sin pensárselo dos veces saca una recortada de dos cañones y me vuela la tapa de los sesos…(12 letales) Yo caigo fulminado en letargo. El tremere que intenta atacarle y el maldito caza vampiros que coge su crucifijo y grita «¡Quieto!»… al tremere se le queman los ojos y se cae de espaldas. Al gangrel se le va la flapa y se pone a charlar con el cazador sobre teología… Yo gasto tres puntos de sangre para curarme y me vuelvo a levantar para matarlo. El muy cerdo me vuelve a disparar y me vuelve a reventar (9 contundentes). Todos estamos muy desorientados porque la situación parece sobrepasarnos, por suerte uno de los porteros de la disco se ha escabullido por detrás del mamón y le ha soltado un golpetazo en la nuca con una barra de metal y lo deja inconsciente.

Me curo tres niveles, estoy a dos de sangre. Pienso en merendarme al cazador pero la experiencia me ha enseñado muchas cosas… Permito que el tremere intente alimentarse de él, empieza a chillar diciendo que la sangre le arde. Lo suponía, sangre envenenada por la fe. El cazador se despierta y empieza a amenazarnos, sus ataduras crujen intuyendo su huída. El tremere opina que hay que matarlo, le digo que primero hay que saber que pretende. El gangrel llora en su interior deseando salvarle. El idiota no nos informa de nada interesante, esta interesado en un puñal que tengo en mi poder gracias al príncipe, una reliquia que mata vampiros. Al gangrel le pueden sus emociones y se dispone a desatarlo, disponiendo de mi velocidad vampírica le clavo el cuchillo en el cuello al cazador y su sangre comienza a derramarse sobre el suelo. El gangrel consigue reprimir su frenesí e intenta detener la hemorragia, lo consigue. Yo, muy airado por sus estúpidas e irresponsables acciones grito «¡Muy bien, haced lo que os de la gana. Cuando os mate yo no quiero estar aquí! Voy a alimentarme.»
Me fui, me alimenté, me curé y cuando volví el cazador se había hecho fuerte en la discoteca secuestrando al nosferatu. Intenté solucionarlo con nuestros contactos en la policía pero el cazador los manipuló con extraños poderes y los hizo marchar. Decidí distraerlo mientras el tremere intentaba matarlo por detrás. Tenía la escopeta dentro de la boca del nosferatu. Consiguió descubrir al tremere y en ese instante corrí con celeridad vampírica hacía él con intención de degollarle. Le dio tiempo a tirotear al nosferatu, ningún problema… su cara no notaría la diferencia. Pero a mi me sobró para hundirle el cuchillo por segunda vez en su cuello. Todo parecía haber acabado, pero el tío volvió a levantarse mientras la herida se le cerraba místicamente… abrió la boca y le asomaron un par de enormes colmillos. Todo estaba claro… era un vampiro, y no había duda de que era mas poderoso que yo. No tuve otra opción, le entregue el puñal y se marchó. Al cruzarse con el gangrel le dio las gracias y le devolvió el puñal.
Informé de todo al príncipe y éste le quitó el puñal y le advirtió que no repitiera esas acciones. El nosferatu se recuperó y nuestra próxima misión sería averiguar las intenciones del cazador.

En fin, que me quedé con las ganas de matarlo, aunque se que si todos hubieramos luchado lo habríamos podido vencer, sobretodo si el gangrel nos hubiese ayudado con sus garras. Pero mira, decidió traicionar a su cuadrilla. VENGANZA.
Comentarios (1)  Autor asturel  | Enviar
Comentarios
Autor Lector
lunes, 07 de marzo de 2005 | 12:36
No esta mal.

Alguna vez tenéis la sensación de hacer algo? Quiero decir, que lo que vosotros hacéis sirve para algo?

Y pasaros ya al Vampire the Réquiem que mola mil veces más!

Gorre